Cambio de época: los tres intendentes más antiguos de la provincia de Buenos Aires no irán por otro mandato en sus distritos. Sin impedimentos para hacerlo, Alejandro Granados (Ezeiza), Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Gustavo Posse (San Isidro) dejan los cargos que ocupan desde 1999 los dos peronistas y desde 1999 el radical.
En los casos de Descalzo y Granados, fueron hasta hoy los únicos jefes comunales que tuvieron ambos distritos elegidos por el voto popular desde la creación de sendos Municipios, en 1995.
La propuesta de ambos es que sus hijos Pablo (Descalzo) y Gastón (Granados), que los reemplazaron interinamente al haber sido electos como primeros concejales en las listas ganadoras, ahora serán los encargados de llevar adelante la bandera electoral de Unión por la Patria. Y, en el caso de Ituzaingó, la ecuación ahora es a la inversa: el padre encabezará la lista de postulantes a ingresar al Concejo Deliberante.
Idéntico fenómeno ocurre en San Isidro, en donde Gustavo Posse fue confirmado como compañero de fórmula de Diego Santilli para competir por la gobernación bonaerense y deja el cargo municipal que heredó de su padre Melchor. Su hija Macarena, que es concejal y encabezó la lista en la elección legislativa de 2021, será la precandidata a sucederlo.
De los tres casos es el más llamativo, porque se habla poco de este fenómeno pero entre padre e hijo hace 40 años gobiernan el distrito: en 40 años de democracia hubo un único apellido al frente del Ejecutivo local. Y la dinastía puede continuar en caso de que la nieta sea electa por la voluntad popular.










