La vuelta olímpica del campeón: Morón tuvo su noche de gloria en el Urbano

De fiesta en fiesta. Así están por estas horas los hinchas del Deportivo Morón, que vivieron en el Francisco Urbano una noche verdaderamente histórica, con la premiación a los campeones de la Primera B Metropolitana, la entrega de la copa y la ansiada vuelta olímpica con un marco imponente y ordenado como pocas veces se ha visto en la Argentina.

Al grito de “Dale campeón”, hinchas, futbolistas, cuerpo técnico y dirigentes se unieron en un abrazo imaginario detrás de los colores que los unen: el blanco y el rojo. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio ‘Chiqui’ Tapia, entregó el trofeo al capitán Emiliano Mayola y le colocó la medalla como ganadores del certamen a todos los muchachos que conformaron el actual plantel del ‘Gallo’.

Después de la premiación llegó la vuelta olímpica, con una ovación que acompañó a los campeones. Y una actitud realmente ridícula de los dirigentes del equipo visitante, que se pusieron de espaldas cuando el plantel que conquistó el título pasó por esa tribuna en la que ellos estaban. La semana pasada, futbolistas y plateístas de San Telmo aplaudieron a los muchachos de Morón cuando salieron al campo de juego. La torpeza y la falta de grandeza no tienen colores ni fronteras.

La explosión final de esa previa llegó con la salida del equipo a la cancha para enfrentar el partido con Almirante Brown, un clásico para vivir con tranquilidad, sin la necesidad de que el resultado importe.

IMÁGENES DE PRIMER PLANO ON LINE SOBRE LA VUELTA OLÍMPICA DEL CAMPEÓN

En cuanto al partido, que terminó empatado sin goles, el protagonista del juego en la primera mitad fue siempre Morón. Sin generar tantas opciones de gol frente al arco rival, es cierto, pero con la decisión de ser dueño de la pelota e insinuando siempre las mejores intenciones. A los 7, lo más peligroso fue un tiro libre de Gerardo Martínez que sacó el arquero contra el costado derecho.

Con poco de fútbol por contar, el momento más saliente de esa etapa inicial lo generó Walter Otta, que a los 23 minutos tuvo uno de esos gestos que lo distinguen como el gran tipo que es. Sacó a Gerardo Martínez, que había entrado para jugar tan sólo un puñado de minutos y para ser parte de la fiesta junto a sus compañeros. Pero la grave lesión que sufrió en un riñón en aquel partido con Barracas Central aún no le permite estar en condiciones para la alta competencia, por eso el técnico lo mandó a la cancha un ratito y lo cambió para protegerlo. De paso, le regaló la ovación del público presente. En su lugar, como si fuera poco para los hinchas, ingresó el goleador histórico y uno de los máximos ídolos de la hinchada del ‘Gallito’, Damián Akerman.

Una constante en esa etapa fue la búsqueda desde lejos del local para intentar pasar al frente. Pero con poca certeza y menos puntería. Remates del ‘Rengo’ Díaz y de Emanuel Giménez se fueron muy desviados, cuando a priori podían llevar algo más de peligro al arco ‘Mirasol’. De todos modos, no se notó que era un partido en el cual los puntos al ‘Gallo’ le importaban poco, porque mostró la intensidad de siempre y el buen trato de pelota, además de la reconocida solidez defensiva. Pero hay que marcar que la más clara fue para la visita. A los 40, una jugada elaborada en la semana entre Fassione y Vega permitió que el ex Morón llegará casi mano a mano con Milton Álvarez y su remate se fuera apenas por encima del ángulo derecho. Hubiera sido un verdadero golazo por la forma en que Almirante sorprendió a la defensa local.

El complemento no cambió la tónica. Siguió siendo un cotejo parejo, con dominio de balón dividido, pero un par de errores arbitrales clave le impidieron a la visita pasar al frente. En ambas ocasiones, el protagonista fue el juez de línea que marcaba el ataque del ‘Mirasol’, que marcó de manera grosera posición de adelanto contra Colombini primero y Caballero después. En ambas situaciones los delanteros estaban perfectamente habilitados y llegaban mano a mano contra el arco del ‘Gallo’.

Otta mandó a Pardo a la cancha a los 10 minutos para intentar darle otra frescura a la creación de juego. Sacó al Rengo Díaz, quien se llevó otra ovación de los hinchas. A los 12, una gran jugada de Ferreira por el sector derecho y otro yerro arbitral: le cometieron un clarísimo penal que Gutiérrez, muy cerca de la acción, decidió no sancionar.

Después, en cuanto al juego hubo muy poco por destacar, porque a los 23 minutos una enorme cantidad de fuegos de artificio se prendieron en distintos sectores de la cancha y el encuentro debió suspenderse por un rato. En rigor, no se veía nada, porque el humo de las bengalas invadió el Urbano. Pese a que la voz del estadio pedía racionalidad y responsabilidad a los hinchas, los fuegos de artificio se sucedieron por unos cuantos minutos, incluso desde afuera de la cancha. Gran cantidad de efectivos policiales se ubicaron en las líneas laterales del campo de juego para evitar la invasión. Pero luego de 5 minutos el partido siguió sin dificultades y sin emociones hasta el final. Sólo hubo tiempo para la última ovación de la noche, con la salida del capitán Mayola que también fue vivado por su gente.

SÍNTESIS:

DEPORTIVO MORÓN: Milton Álvarez; Juan Ferreira, Franco Racca, Emiliano Mayola y Nicolás Martínez; Cristian Lillo, Emmanuel Giménez, Nicolás Ramírez; Rodrigo Díaz, Gerardo Martínez; Javier Rossi. DT: Walter Otta.

ALMRANTE BROWN: Joaquín Mattalia; Maximiliano Serrano, Facundo Gómez, Jorge Serrano e Iván Fassione; Marcelo Vega, Cristian Canan, Guillermo Ocampo y Leonardo Heredia; Franco Caballero e Ignacio Colombini. DT: Alberto Pascutti

CAMBIOS: 22′ Damián Akerman x Gerardo Martínez (MOR); 55′ Matías Pardo x Rodrigo Díaz (MOR); 83′ Alejo Núñez x Franco Caballero (ALT), 90′(+2) Cristian Fernández x Leonardo Heredia (ALT), 90′(+2) Valentin Perales x Emiliano Mayola (MOR)

AMONESTADOS: Franco Caballero (ALT), Facundo Gómez (ALT)

ÁRBITRO: Eduardo Gutiérrez

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