La entradera de madrugada que sufrió el propietario del restaurante Pepper de Morón en su casa de Ituzaingó terminó con la detención de dos delincuentes que dejaron sus huellas dactilares en la finca intrusada. Uno de ellos es el propietario de un bar de Merlo; el otro ya estaba preso en Neuquén por otro delito y espera ser trasladado a Buenos Aires para ser indagado-
El hecho ocurrió el pasado 8 de abril entre las 3 y las 4 de la mañana en el domicilio de la calle Pirán al 600, de Ituzaingó. Hasta allí llegó una banda conformada por 5 sujetos a bordo de un Toyota Corolla gris: los atacantes tenían colocadas capuchas y barbijos para tapar sus rostros.
Según lo que consta en la investigación, forzaron la reja de una de las ventanas delanteras de la casa para acceder al interior y redujeron al dueño de la finca, que estaba con sus hijas. Al hombre lo golpearon con puños y patadas y lo amenazaron con una llave francesa para que diga dónde tenía dinero.

En esas circunstancias se apoderaron de una importante suma en pesos y dólares que el empresario tenía en su poder para abonar sueldos de su restorán, además de ahorros de varios años de trabajo. Además, se llevaron otros objetos de valor y dispositivos tecnológicos.
La investigación que terminó con las detenciones
La fiscal María Alejandra Bonini, de la UFI Descentralizada N° 2 de Ituzaingó, trabajó la causa con personal de la SubDDI de ese distrito, a cargo del comisario Juan Pablo Ponte Wisto. La investigación se inició con la revisión de cámaras de seguridad del Laboratorio de Imágenes del Municipio, que logró detectar el auto en el que se movilizó la banda.
A partir de ese hallazgo los investigadores realizaron el seguimiento y determinaron que fue abandonado en Merlo: lo encontraron el 16 de abril. Era un vehículo robado, que luego de ser ubicado permitió la identificación de dos de sus ocupantes a través del sistema AFIS.
Así se consiguió establecer las identidades de dos de los sospechosos de participar en la entradera. Y vaya sorpresa: uno es también comerciante, porque figura como propietario del bar Malditos Tragos ubicado en Merlo. Se trata de Thomas Omar Carnero (24), quien luego de 4 allanamientos que dieron resultados negativos finalmente fue encontrado ayer en Moreno.

Al sospechoso, que tenía orden de captura dispuesto por el juez Gustavo Robles, del Juzgado de Garantías N° 3 de Morón, lo interceptó una comitiva policial en la intersección de las calles Vicente López y Planes y Soldado Derrico de Moreno, en un departamento en el que se había refugiado.
“Hacía 5 días que no salía de la casa y ayer salió en pantuflas y remera a recibir una cocina que había encargado. En esas circunstancias fue detenido por los efectivos que realizaban su seguimiento”, precisaron voceros de la investigación. En su arresto le incautaron un celular, que esperan que arroje datos del resto de la banda a partir de su apertura.
El segundo detenido en la causa es Lucas Damián Boragni (24), quien está privado de su libertad en la provincia de Neuquén por otro hecho y la justicia ya solicitó su traslado para ser indagado en Ituzaingó.
El otro hecho que le imputan a Carnero
La investigación no está concluida: buscan al resto de la banda bajo cargos por robo agravado por efracción en el caso del dueño del restorán. Además, a Carnero la justicia lo buscaba por otro delito ocurrido el pasado 19 de marzo en la esquina de Tabaré y Cagiano.
A bordo de un Peugeot 208, el acusado con dos cómplices encerró a una joven que circulaba en su VW Polo para sustraerle el vehículo. La víctima puso marcha atrás y los atacantes ejecutaron dos tiros al aire, con lo cual intimidaron a la mujer y la hicieron detener la marcha y bajar.
Por ese hecho también tenía captura Carnero, en ese caso dispuesto por la Fiscalía Descentralizada N° 1 de Ituzaingó: el rodado sustraído fue hallado un día después con huellas dactilares suyas.










