La víctima equivocada: le quiso robar a una mujer policía y terminó baleado pidiendo clemencia

Sucedió en Rafael Castillo, La Matanza. El delincuente fue atendido por una enfermera de la cuadra por pedido de la propia agente, que llamó de inmediato al 911. Como en tantos otros casos, los cómplices del malviviente huyeron corriendo y se desentendieron de la suerte de su compañero, que quedó detenido tras ser atendido.

Otro caso más en que delincuentes eligen al voleo la víctima equivocada para un robo. Tres ladrones que vieron caminar a una chica y a un muchacho y creyeron que serían presas fáciles terminaron huyendo corriendo y uno de ellos baleado y detenido: la mujer a la que intentaron asaltar es policía y se defendió a tiros.

El hecho ocurrió en Rafael Castillo, sobre la calle Comandante Granville al 1200, duró apenas segundos y quedó registrado por cámaras de seguridad de la cuadra. En las imágenes se observa a los tres ladrones caminar hacia ambas víctimas, de las cuales el varón transitaba la vereda con una bicicleta en su mano.

Cuando lo abordaron por la espalda, el joven no entendió inicialmente lo que pasaba pero su amiga sí: de inmediato extrajo su arma reglamentaria para defenderse del ataque. Es que un segundo ladrón corrió hacia ella, sin contemplar que era una mujer policía. Según su propio relato en la denuncia del hecho, los agresores estaban armados.

La cobarde huida de sus cómplices

De inmediato los delincuentes corrieron para escaparse, aunque uno de ellos cayó en la vereda alcanzado por las balas disparadas por la agente. Cayó al piso herido y sólo se dedicó a pedir clemencia, la misma que él no había tenido instantes antes al intentar robarles sus pertenencias a dos personas que se dirigían a trabajar.

La mujer policía llamó al 911 para pedir asistencia mientras una vecina de la cuadra, que es enfermera, salió a la calle y se acercó al malviviente: le practicó un torniquete para evitar que se desangre. Una ambulancia posteriormente lo trasladó al Hospital Balestrini, donde fue atendido y luego derivado a la comisaría en condición de detenido.

Como en tantos otros casos, el perverso código tumbero: los dos delincuentes que formaban la banda se fueron del lugar sin importarle el destino de su compañero de fechorías. Todo indica que son jóvenes del barrio, que viven cerca de donde intentaron cometer el hecho. Y vaya a saber en cuántos robos similares están involucrados.

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