Hace un mes y medio el Hogar del Dr. Ovando contrató a un famoso cuidacoches de Castelar como encargado de su flamante playa de estacionamiento, un espacio privado y gratuito para los familiares de los abuelos alojados, ubicado a metros del ingreso principal del hogar de la calle Aristóbulo del Valle 464 en Castelar sur. Desde entonces, Gabriel Braun, el histórico “trapito” de la calle Almafuerte, entre Buenos Aires y Martín Irigoyen, se sumó formalmente al staff de la residencia geriátrica.
Gabriel, o ‘Gaby’ como todos lo llaman, se ganó el cariño de los empleados, residentes y familiares de los abuelos que se acercan allí a diario para visitarlos. El flamante empleado está feliz ya que la posibilidad laboral con sueldo en blanco y todos los beneficios que eso conlleva le cambiaron definitivamente la vida.
Hace pocos días Gabriel cumplió 52 años y el Hogar del Dr. Ovando quiso celebrarlo como lo hace con todos los residentes y empleados. En principio el cuidacoches se negó, explicando que él no tiene por costumbre festejar su cumpleaños, pero Gustavo Ovando, director de la residencia insistió hasta que finalmente logró su cometido. “Gaby ya es parte de nuestra familia, es muy responsable y colaborador, por eso quisimos agasajarlo como hacemos con las 100 personas que forman parte de esta comunidad integrada por abuelos y trabajadores”, le contó a Primer Plano Online.
Además, el titular del hogar explica que para los residentes, cantar el feliz cumpleaños representa un momento de gran alegría y la ocasión perfecta para degustar una rica porción de torta que todos ellos disfrutan enormemente.
Ovi y Gabriel, pura química
Este año es especial para Gabriel ya que además de ser el primer cumpleaños que festeja como parte de la familia Ovando, encontró un amigo que lo sigue a sol y a sombra. Se trata de Ovi, un perro rescatado de la calle con quien en poco tiempo generó un vínculo entrañable.
Hace unos 15 días atrás Federico Guerra, un vecino de Castelar, encontró perdido a este perrito adorable en Mitre y Dardo Rocha. Como no podía tenerlo en su casa Gustavo Ovando le ofreció llevarlo al hogar.
En un principio, el animal vivió en el estacionamiento, lugar de trabajo de Gabriel, hasta que pudieron llevarlo a la veterinaria para realizarle un control médico, desparasitarlo y bañarlo. Presumiendo que el perro tenía dueño, se encargaron de divulgar su paradero por las redes sociales del geriátrico y en otras de la región dedicadas a buscar y encontrar mascotas perdidas, pero nadie lo reclamó.
Así fue que los abuelos y el personal del hogar comenzaron a encariñarse con el animal a quien bautizaron Ovi (una derivación del nombre Ovando) y aunque se trata de una mascota que es cariñosa y mimosa con todos, definitivamente eligió a Gabriel como su amo. Entra y sale del hogar a toda hora pero su referente claramente es el cuidacoches. De algún modo, los dos tienen una historia común: pasaron largas horas en las calles de Castelar hasta que encontraron en el Hogar del Dr. Ovando una verdadera familia que les dio cobijo.

La idea a futuro es encontrar a alguna persona interesada en adoptar de manera responsable a Ovi, ya que el geriátrico no es un lugar propicio para que el animal permanezca allí por mucho tiempo. Eso sí, la condición será que su nuevo dueño lo lleve de tanto en tanto de visita. Mientras tanto, la comunidad del hogar disfruta de su presencia y la alegría que la simpática mascota derrocha a su paso por cada rincón.










