Un árbol cobija su carpa. De fondo, el incesante paso de autos, camiones y de transporte público. En una de las ramas una calza colgando. En la mesa de mármol en la que pasa sus horas un viejo equipo de música con radio incorporada. Junto a ella un vaso con jugo de naranja y una respuesta que deja pensando: “sí, tengo familia, pero no sé dónde está”.
Sandra tiene 53 años y vive en esas condiciones desde hace varios meses. A ella se la puede ver en la bajada del puente de Santa Rosa y colectora de Acceso Oeste en Castelar, a metros de las cabinas de peaje de la autopista y de una posta de la Policía bonaerense.
¿Cómo llegó a esa situación? “Me pasaron muchas cosas. Perdí mi casa y todo lo que tenía. Se metieron y me dijeron que era de ellos y me tuve que ir”, le contó la mujer a Primer Plano Online. “Estoy en la carpa, bajo el árbol, tomo unos mates cuando tengo para comprar el agua, me lavo ahí adentro… No es una forma de vivir, pero es lo que me tocó”, agregó.
La ayuda del personal policial la asistencia estatal que no llega
En la charla también reveló que vecinas y vecinos de la zona le alcanzan algunas cosas como hielo, pero aclara: “me traen una vez y después ya no me traen más”. Come salteado: hay días que tiene y otros que no, y mientras encendía un cigarrillo detalló que se gana la vida vendiendo estampitas en el semáforo del lugar.
El primer pedido que hizo fue papel higiénico: afirma que es lo que mayor ayuda le brindaría en la urgencia
“Los días que llueve tengo que estar adentro de la carpita. No tengo ni una linterna, nada para ver”, señaló para describir aquellas jornadas en que no puede pedir las colaboraciones por las imágenes que ofrece. Reconoció, asimismo, que los policías de la garita muchas veces la ayudan con agua caliente. “Eso o llamar a la ambulancia, otra cosa no pueden hacer”, refirió.
Sandra no toma medicación y todo lo hace en la carpa, incluso higienizarse o sus necesidades fisiológicas. “Así me mantengo limpio, todo a pulmón mío”, se sinceró, al tiempo que agregó que buscó trabajo, pero no consiguió.
“Sé hacer de todo: trabajé en bares, en casas de familia”. Y, si bien no reclama ayuda puntual, cerró con la frase “sería lo ideal” cuando este medio la consultó sobre alguna asistencia del Estado, ya sea local, provincial o nacional.










