Micaela Marques trabajó el Día de la Madre, como tantas otras mujeres. Se preparó para vivir una jornada intensa, en donde se sabía que la demanda iba a tal vez sobrepasarlas, pero nunca, jamás, para recibir un botellazo en la cabeza que la pusiera en una situación que le podría haber costado la vida.
Junto a Macarena (recepcionista), Karen y Florencia, que como ella son mozas del local gastronómico Estancia Gaona, la parrilla ubicada en colectora de Acceso Oeste y casi Camino del Buen Ayre, en la mano a Luján, vivió en la tarde del domingo un episodio infame, propio de los tiempos violentos que se viven en la Argentina en general tras la pandemia.
“Lo que siempre intentamos con mis compañeras era ponerle fin a lo que estaba pasando y que no pase a mayores. Y en el momento que intenté sacar Florencia, a la que le pegaron con una botella de plástico con hielo adentro, me dan un botellazo a mí en la cabeza”, contó en conversación con Primer Plano Online la trabajadora. “Empecé a sentir que la sangre me recorría la cara y me puse muy nerviosa”, agregó.
Según su relato de víctima directa, toda la trifulca se inició por una mesa. Es decir, una familia que arribó al local y que pretendía almorzar, pero no había lugar. “Siempre se le avisa que tiene demora, que a veces puede ser de 40 minutos o una hora. Pero esa mujer ya vino violenta, usaba las manos de manera agresiva y parecía decidida a pelearse”, narró la mesera.
Como se observa en el video que compartió esta mañana con sus lectores Primer Plano Online, una reyerta generalizada provocó una hecatombe ya entrada la tarde del domingo. Es real que el local gastronómico superaba el aforo, pero también es cierto que quienes asistieron estaban al aire libre. De todos modos, lógico es que ante semejante cantidad de personas reunidas allí la seguridad debió preverse de otra manera.
“Una mujer le pega a mi compañera Macarena una piña en el ojo, directamente. Después, un hombre que estaba con ella es el que me pega a mí con la botella. Mientras nosotras pretendíamos separar, ellos sólo querían pelear”, lamentó. Según informaron fuentes policiales, los dos hombres que agredieron a las chicas fueron Farid Lizarraga (19) y Gastón Gustavo Lizarraga (47), ambos oriundos de San Isidro. Están imputados de lesiones leves.

“Este nivel de violencia es la primera vez que pasa. Para este Día de la Madre optamos por no tomar reservas para que todas las personas que se acerquen tengan un lugar, pero cuando no había más no había más. A mi alrededor había mucha gente, era imposible atender a todo el mundo”, reflexionó Micaela para cerrar la charla, al tiempo que agradeció a una pediatra y a un médico que estaban en los baños y la asistieron “con mucho amor”. “Nunca perdí el conocimiento, no me llegué a desmayar y sólo recibí un punto en la cabeza”, completó.










