Sólo en los últimos tres años, el valor de la Canasta Básica de Alimentos subió en promedio un 180% y el de la Canasta Básica Total un 192 por ciento. Por su parte, los incrementos de la jubilación mínima y de lo que perciben los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo fueron de un 149%, y la suba del Salario Mínimo, Vital y Móvil trepó a un 178%. En todos los casos, los ingresos estuvieron varios puntos por debajo de lo que se encareció algo tan básico e indispensable como comer.
Así lo informó el Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), en, base a un relevamiento realizado en comercios de diversos barrios del conurbano bonaerense. “Desde 2016 los incrementos más importantes se dieron entre los productos de almacén, seguido por frutas y verduras, y por último las carnes, que subieron sólo un 163%”, comunicó el organismo.

En particular la situación se agravó en diciembre pasado, con un incremento de las canastas básicas de alimentos y total (incluye algunos servicios como transporte, gas y electricidad) del 4,27% en ambos casos, en línea con la inflación prevista para ese mes.
ISEPCi indicó que en el último mes de 2019 una familia de dos adultos y dos niños que habitase en alguno de los partidos próximos a la Ciudad de Buenos Aires “necesitó para cubrir sus alimentos básicos $14.541,11”, unos $600 más que en noviembre, y $36.498,18 para saldar sus gastos totales, “unos $1500 más que en el mes anterior para no caer bajo la línea de pobreza”.
La medición de ISEPCi tiene una particularidad: a diferencia de las habituales de las consultoras, la entidad realiza un relevamiento en 400 negocios pequeños y medianos de 20 municipios del Gran Buenos Aires, utilizados por lo general por los habitantes de menores recursos.

En base a la información recolectada, el instituto -vinculado a la organización Barrios de Pie- concluyó que “el crecimiento de la malnutrición, principalmente en niños, niñas y adolescentes, es a su vez una derivación insalvable que seguirá su curso, sino se corrige la brecha entre los aumentos de los precios en los alimentos esenciales para una alimentación saludable, y la retracción generalizada de las remuneraciones, que durante los últimos cuatro años se amplió aceleradamente”.
Pero los promedios de las canastas quedaron debajo de algunos alimentos como el arroz y el queso de rallar (ambos con un alza del 213% en el período), la carne picada (214%), el yogurt y la harina de trigo (los dos con 233%) y el caso extremo del 300% de la banana.










