Deportivo Morón rearma su plantel profesional en medio de un momento histórico para la institución: esta mañana de martes, por primera vez, el primer equipo se entrenó en el predio ‘Nolo’ Aguirre que el club construye a pocos metros del estadio Nuevo Francisco Urbano.
Mientras por un lado el crecimiento de la infraestructura es para celebrar, desde lo competitivo la caída del pasado fin de semana ante Defensores de Belgrano dejó abierto un profundo signo de pregunta sobre el futuro. Por eso Walter Otta empieza a preparar al equipo para la segunda mitad de una competencia en la que, más allá de los últimos dos traspiés, sigue siendo protagonista.

El sábado que viene el rival de turno será Deportivo Madryn desde las 15.30 y ya empiezan a ser partidos decisivos: a Morón no le sirve otra que ganar para no perderle pisada a Ferro, al que recibe dentro de dos jornadas. Por lo pronto, la puesta a punto para ese desafío tuvo un sabor especial temprano en la jornada, bajo un frío que penetraba la piel pero un sol que permitía sobre llevarlo.
Dos rescisiones y tres llegadas
Por lo pronto, el club confirmó anoche las rescisiones de los contratos del delantero Ezequiel Bulacio, quien firmará con Midland, y de Tomás Ramírez, uno de los volantes que llegó con buenas perspectivas, pero se termina yendo sin pena ni gloria: protagonizó un paso completamente intrascendente por el ‘Gallo’. Ya se habían ido Facundo Báez y Gerónimo Ulibarri.
Para la segunda mitad de la temporada, Morón cerró las incorporaciones del lateral derecho Emanuel Iñiguez, proveniente de Aldosivi de Mar del Plata; de Emiliano Franco, quien regresa tras su paso por Perú; y del delantero Mateo Levato, quien también encara su segunda en la institución.











