“Mi mamá es gasista matriculada. La habían recomendado para un trabajo, pero cuando atendió el celular se dieron cuenta que es mujer. Le preguntaron si sabía lo que era un caño y si estaba capacitada. A los minutos, le dijeron que no necesitaban de su servicio”.
Hace dos semanas, un tuit se hizo viral. Lo publicó la cuenta de Alejandra Torres (@lachicatowers) el pasado 23 de agosto. Desde pocos minutos después Patricia, su mamá, no dejó de atender el trabajo y responder mensajes. Quizá por eso demoró tanto la charla con Primer Plano Online, que la intentó contactar desde entonces. “Yo los sigo en Facebook, para mí es un gusto hablar con ustedes”, le aclara al cronista de este medio.
Muchas gracias a todos, realmente. Le hice un twitter👉@mujergasista
Les dejo el contacto de su whatsapp: es 1154293320 y alguno de los servicios que brinda. pic.twitter.com/6iyijTgGJx
— Alejandra Torres (@lachicatowers) August 23, 2021
Patricia hizo el curso de gasista matriculada y comenzó a trabajar en 2003. Desde entonces enfrenta obstáculos que nunca tomó como algo fuera de lo común. “Lo más importante de esto es que sirvió para darme cuenta que, algo que siempre me pareció normal, en realidad hoy es una falta de respeto. Gracias a Dios las generaciones están cambiando”, se sinceró.
Y cuenta sobre ese llamado. “Era un predio para hacer una obra y el hombre que llamó no sabía qué responderme cuando lo atendí yo. Me dijo también otras barbaridades, de las que me reí mucho, porque justamente estoy capacitada para ese tipo de obras grandes. Incluso le dije a mi hija que no se preocupe, porque trabajo no me falta”, agregó. “El gas es técnico, y uno tiene que ser detallado y meticuloso en lo que hace. Uno puede contratar a quien mejor le quede, pero no puede calificar o descalificar a una persona por si es hombre o mujer”, sentenció.
Claro, es fácil ahora expresarlo después de que su caso se convirtió en viral y que la cuenta que le creó su hija (@mujergasista) ya es una marca registrada al menos en redes sociales, que es el método más efectivo para darse a conocer en esta época. En menos de una hora de publicación, su hija le contó sorprendida cómo se había viralizado el tuit y efectivamente el teléfono no paró de sonar. “Todavía estoy respondiendo mensajes. Para mí fue increíble: hubo un papá que me llamó de Salta para pedirme trabajo para sus hijos, que están en San Miguel. Es realmente maravilloso lo que se generó”, afirmó aún sorprendida.
Ver esta publicación en Instagram
Y le dedicó un rato de la charla a hablar de sí misma y a por qué, en vez de ofrecerle trabajo, hubo quienes la contactaron para ser parte de su equipo. “Yo soy proyectista. Me dedico a hacer obras en predios, organismos estatales, y para eso requiero de equipos de personas. Los que pican, los que rompen, los que trabajan sobre cañerías pesadas, lo que es proyección y cálculo de diámetro es lo que me gusta a mí y hago yo. Está muy bueno que se pueda generar trabajo”, indicó.
“A mí la pandemia, como a tanta otra gente, me arruinó. Estuve mucho tiempo sin trabajar y encima el Estado me fundió, porque no me pagó las obras que realicé. Ahora tengo mucho tomado de acá a tres meses para adelante, sobre todo familias a las que hay que reconectarles el servicio”, se entusiasma, mientras responde mensajes y aclara que si es urgente no podrá acudir. Además, Patricia necesita reparar su camioneta para poder moverse. Por ahora toma trabajos en zona oeste y en Capital Federal: en zona sur deriva a colegas.
Ella está habilitada para trabajar en categorías 1 y 2, en grandes obras y empresas. También cuenta con la categoría 3, que es para instalaciones domiciliarias. Para cerrar la charla recuerda que comenzó a prestar servicios para el Consejo Escolar de Moreno casi por casualidad, a poco de recibirse. Es que se cruzó por la calle al director de una escuela de ese distrito, que le sugirió que se presente en el organismo ante la falta de profesionales idóneos para asistir a los colegios. Allí comenzó una larga trayectoria que le dejó muchos conocimientos y también sinsabores.
¡Gracias a todas las personas que me están escribiendo y llamando! Estoy contestando lo más rápido que puedo todos los mensajes.
Jamás me hubiera imaginado algo así
— Patricia torres – Gasista Matriculada (@mujergasista) August 24, 2021
Es que trabajó durante quince años e incluso conoció Sandra Calamano y a Rubén Rodríguez, vicedirectora y auxiliar que fallecieron en la explosión de la escuela Nº 49 el 2 de agosto de 2018. Patricia trabajó en la instalación de un termotanque del establecimiento y rememora la burocracia que enfrentó, debido a que el área de cocina en los edificios escolares depende del Ministerio de Desarrollo Social y el resto de la conexión de gas de Infraestructura, que es responsabilidad de la Dirección General de Escuela.
La tragedia que se llevó dos vidas inocentes todavía la atraviesa. Quizá si ella hubiera tenido a cargo la refacción de esa escuela nada de eso hubiera pasado. Tres años después, todavía no hay culpables y el reclamo de justicia expresado por la comunidad educativa y por las familias de las víctimas no cesa. “Cuando pasó eso me presenté y entregué toda la documentación que tenía. Esa escuela trabaja con alta presión, donde el gas es más pesado que el aire y no es volátil. Creo que ahí se acumuló una pérdida, hizo una cámara de aire y terminó como terminó”, cerró Patricia su entrevista con Primer Plano Online.











