Las imágenes que ilustran este artículo fueron tomadas hace dos fines de semana pasado en el Changomas de Lomas de Zamora. Pero si se le quita fecha y lugar es más o menos lo mismo: se repiten en cualquier otro hipermercado que se recorra en busca de precios u ofertas. Una característica vincula este tiempo: la escasez de mercadería en las góndolas. Y una convicción, no tan difícil de probar: todo es una gran maniobra especulativa.
A principios de marzo pasado el Municipio de Ituzaingó clausuró transitoriamente el Carrefour de Ratti al 1800. Fue porque durante una inspección detectaron varias irregularidades, pero hubo una en particular que no formó parte del expediente que tramitó en el Juzgado de Faltas: fue la falta de productos a la venta del programa Precios Cuidados.
Con un agravante: “cuando vieron llegar a los inspectores salieron corriendo a reponer. Y en los depósitos había mercadería en stock que no fue puesta a la venta. Se pasan de vivos”, reflexionó un funcionario del área de Gobierno del Municipio en diálogo con Primer Plano Online. Consultado por la justicia interviniente, el apoderado de la empresa se limitó a explicar lo que sucedía con los cortes de carne, de los cuales sólo había dos y apenas un par de unidades. En su descargo expuso que son los proveedores, en este caso los frigoríficos, son quienes no abastecen.
En medio de un proceso inflacionario que no encuentra techo, desde la Secretaría de Comercio apuntan sus dardos a los almacenes de barrio, aunque los comerciantes le responden que no son formadores de precios sino que reciben listados de las empresas productoras con aumentos que superan los márgenes informados por el gobierno. Y que si no trasladan las subas la alternativa que tienen es cerrar sus puertas.
“El año pasado, cuando pagábamos el aceite a 230 pesos la botella de litro y medio, no conseguíamos aceite. El que conseguía una cajita, dos cajitas que nos vendía el mayorista, lo ponía en la góndola y hasta con un cartel que decía una botella por cliente. ¿Por qué? Porque de esta forma le dábamos la posibilidad a todos de comprar aceite. En julio voy al mayorista y me encuentro las parvas de aceite. Dije estoy en Disney, no me podía creer. O sea, era tanto el entusiasmo que empecé a llenar la zorra. Claro, de 230 lo habían pasado a 899”, explicó Fernando Savore, presidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires.
El mismo comerciante que reveló en una entrevista con Adrián Noriega en el programa Primer Plano por el canal Somos, de Flow, que tiene que empezar a vender azúcar fraccionada por medio kilo enfatizó que a los mayoristas la especulación les salió redonda. “Ni el dólar blue les dio tanta ganancia”, afirmó. Y reconoció que el diferencial entre lo que compra un almacén barrial y el monto en el que vende un producto está en el orden del 25 por ciento.










