Como desde hace varios años, en Ituzaingó se llevan adelante dos actos para evocar a los héroes de Malvinas y reivindicar la soberanía argentina sobre las islas a 44 años del conflicto bélico que dejó 632 jóvenes soldados caídos en combate.
Una de las vigilias se desarrolló en la plaza San Martín y fue organizada por el Centro de Veteranos de Guerra de ese distrito. La otra, a 100 metros de distancia, estuvo a cargo de la agrupación Luchadores de Malvinas. En ambas hubo presencia de autoridades municipales, familias y entidades civiles, que dieron su abrazo colectivo a la causa.
Por caso, al Centro de Veteranos la directora del colegio Sofía Bunge, Daniela Estecho, le hizo entrega de una bandera argentina con los nombres de los caídos en el campo de batalla. Además, chicos y entrenadores de clubes de barrio de Ituzaingó también hicieron lo propio, con una insignia que rezaba: “las Islas Malvinas son nuestras”. Los dos obsequios irán a parar al museo de la institución.
En el acto de Luchadores de Malvinas leyó una emotiva carta Lucía Perdomo, sobrina de Marcelo, marino fallecido en el Crucero General Belgrano y uno de los héroes de Ituzaingó. “Yo no llegué a conocerlo, pero crecí con su historia, con su nombre y con el amor con el que mi abuela lo mantenía vivo en cada relato. Hoy quiero homenajearla también a ella, Irma Lobos, una madre que conoció el dolor más profundo: perder un hijo. Y en esta noche también quiero nombrar y abrazar a nuestros veteranos por su entrega, por su valentía y por mantener viva la memoria con su presencia”, fueron sus palabras seguidas de un cerrado aplauso.
El sobreviviente de la batalla del Monte Tumbledown
Las dos actividades contaron con la participación del intendente, Pablo Descalzo; del jefe de Gabinete, Pablo Piana; del secretario de Gobierno, Mauro Lavagnino; del presidente del Concejo Deliberante, Juan Manuel Álvarez Luna; del concejal Santiago Ratto (presidente del bloque Propuesta Republicana PRO); y de la titular del Concejo Escolar, Gabriela Alonso.

Ricardo Fernández, presidente del Centro de Veteranos de Malvinas, recordó su accionar en la guerra: estuvo en la batalla del Monte Tumbledown con apenas 19 años. “Tuve 7 horas de combate, tiré 2.500 proyectiles, bajé dos comandos escoceses, y toda la noche quedé entre la balacera. Y estoy vivo acá gracias a un cabo segundo de Morón, que me agarraron la mano porque ya me estaba congelando y seguía tirando granadas”, señaló en diálogo con Primer Plano Online.
No es un año más para los héroes: en este 2026 se cumplen también 40 años de la más maravillosa obra que pudo verse dentro de un campo de juego, que fue el gol de Diego Armango Maradona a Inglaterra en el Mundial de México. Los veteranos tienen muy presente esa conquista, que la asumen como propia por los dichos del astro. No fue casual ver en la plaza un stand de Villa Fiorito, la ciudad en la que nació el 10.

“Volví a Malvinas luego de 33 años. Le fui a pedir disculpas a un compañero, un hermano que falleció delante mío, que no me escuchó cuando le decía que nos rindamos. Ahora nos queda mantener viva la memoria sobre todo con las generaciones que vienen. Y para eso las escuelas son fundamentales: ir a hablar con los chicos es algo que emociona”, completó.
“El reconocimiento que los caídos se merecen”
Daniel Arribas, presidente de Luchadores de Malvinas, consideró que la vigilia “es dedicarle el reconocimiento que los caídos se merecen, porque son los que dieron la vida”. “Ellos son los héroes. Nosotros somos sobrevivientes de una guerra y tenemos la obligación de permanecer en la memoria colectiva, que la ciudadanía conozca a quienes dejaron la vida por Malvinas, defendiendo una bandera tan simple como hacer patria todos los días: levantarse, ir a trabajar, ser buena persona, tener empatía, llevarnos bien”, afirmó en charla con Primer Plano Online.
A modo de honor a los caídos, familiares de Marcelo Perdomo y Daniel Cardozo, los dos soldados oriundos de Ituzaingó que dejaron su vida en la guerra, fueron abanderados del acto cuando el 2 de abril inició su presencia en el calendario.

“Yo me crié en Castelar, y cuando se rompía una botella salía un vecino a barrerla para que los chicos no se lastimen. Había un montón de valores que uno los copiaba de verlos, no que se transmitían de boca en boca. Esos valores también los tuvimos en la guerra: esa hermandad que hoy tenemos entre veteranos la ganamos en el campo de combate. Y es una obligación nuestra homenajear a los que quedaron allá”, agregó Arribas.
Y concluyó: “nosotros no trabajamos para nosotros. Trabajamos para una sociedad que nos dio mucho durante la guerra y que nos mandó gorros, bufandas, cosas que llegaron y otras que no llegaron a la primera línea, pero el pueblo argentino estuvo con nosotros y sentimos esa calidez. Por eso de alguna manera le tenemos que devolver ese gesto que tuvieron con nosotros”.










