En el último día de clases antes del receso invernal, en horas del mediodía cuando salían los alumnos del turno mañana, el colegio Manuel Dorrego de Morón recibió una amenaza de bomba. Inmediatamente se puso en marcha el protocolo de evacuación, trasladando a unos 600 estudiantes al Paseo de las Artes, ubicado frente a la escuela, en la intersección de Casullo y Rivadavia.
Algunos padres, alertados sobre la situación, comenzaron a acercarse al colegio para retirar a sus hijos. Debido a que el horario coincidió con la llegada de los alumnos del turno tarde, se generó un verdadero caos peatonal y vehicular.
El aglutinamiento se apropió de la calle al punto de no permitir la llegada de los móviles de la Brigada de Explosivos de la Policía, Defensa Civil y Seguridad Ciudadana de Morón. Los autos de los padres estacionados en doble fila, el apuro y la desesperación de algunos de ellos comenzaron a gestar un clima caldeado que llevó a enfrentamientos a golpes de puño y agresiones verbales al verse impedidos de llegar a la puerta del colegio.
Mientras tanto, algunos docentes decidieron trasladar a sus alumnos al Paseo de las Artes y continuar allí el dictado de clases que había sido interrumpido por la amenaza que afortunadamente resulto ser una falsa alarma.












