“Cuando lo conocí teníamos una relación buena. Era bueno con mi hijo, conmigo. El último mes ya no: se puso violento, empezó a pegarme y a amenazarme que no me podía ir de su casa”.
Eliana Herrera tiene 20 años y hace cuatro días recuperó su libertad luego de permanecer un mes detenida en la comisaría 5ª de Pontevedra, en Merlo. Enfrentó una acusación gravísima: haber golpeado a su pequeño hijo Elián, de apenas 23 meses de vida, hasta matarlo.
Sin embargo, la justicia pudo reunir elementos para cambiar el encuadre del caso: dejó de poner la mirada en ella como mamá y la consideró una víctima más de la situación, de extrema violencia, por cierto. Ella era sometida a distinto tipo de vejaciones de parte de su pareja, Franco Benjamín Álvarez (21), con quien se había ido a vivir a principios de mayo pasado.
El vínculo entre ambos había comenzado no mucho tiempo antes: estuvieron un mes conociéndose y tres meses noviando previos a la convivencia. “Era todo el tiempo violento, le molestaba todo”, aseguró Eliana en conversación vía Zoom con Primer Plano Online, acompañada por su abogado defensor, Pablo Golino.
Por qué la justicia cambió el enfoque en torno a la mamá del bebé asesinado a golpes
Después del shock inicial por la detención y de haber asumido la muerte de su hijo tomó la recomendación hecha por el letrado y declaró ante el fiscal Patricio Ventricelli, de la UFI N° 6 de Morón. “Conté toda la verdad. Con miedo a lo que podía llegar a pasar, pero conté todo”, explicó la joven. ¿Miedo a qué? “A la familia de él. Están afuera y son gente peligrosa”, sentenció.
A partir de esos dichos, el abogado confirmó que pedirán algún tipo de medida cautelar para evitar el acercamiento de la familia de su expareja hacia ella. Sintió, además, el rigor de la cárcel: la pasó “muy mal”, señalada como ‘mata bebés’ entre las otras mujeres privadas de su libertad. “Lo sentí y es feo, porque injustamente estuve ahí”, subrayó.

Desde un primer momento la familia de Eliana salió a contar su verdad y a plantear que era inocente. “Me conocen y saben cómo fui como mamá”, indicó. Y, con su dolor a cuestas, contó que “todos los días” va al cementerio a llevarle una flor a Elián, “mi bebé”, como lo llama. “Siempre traté de defenderlo a mi bebé, por eso terminaba también golpeada yo”, agregó en su relato.
El abogado explicó también que las lesiones que padeció el chiquito no fueron producto de la caída de la cama, sino como resultado de una golpiza de varios días. “La causa continúa su trámite ya con Eliana en libertad después del calvario que tuvo que pasar. Quiero destacar la labor de la Fiscalía, que investigó muchísimo en poco tiempo”, manifestó.
Pastillas para dormir a la espera del tratamiento psicológico
A Eliana le dieron pastillas para poder dormir, aunque todavía aguarda por el inicio de un tratamiento psicológico. Aseguró estar “muy contenida” por su entorno familiar y sigue siendo sometida a pericias. “La verdad viví un infierno. La pasé muy mal”, fueron sus palabras.
Golino, por su parte, acotó que “la violencia de género deja un montón de huellas”, que es la que ahora está tratando de desandar la justicia para poner las cosas en su lugar. “Son causas que entran en un círculo donde los testigos no quieren hablar, donde hay amenazas para no comprometer a otro”, refirió.
Y confirmó que avanzarán con un pedido de protección para Eliana por comentarios que le llegaron a través de redes sociales a partir de su liberación. “Varios de los testigos que aportamos estaban con temor a declarar por miedo a represalias”, completó.
“Me bebé era lo más lindo que existía en este mundo. Era bueno, cariñoso”, fue lo último que manifestó Eliana, ya con lágrimas en los ojos. “Las heridas que quedaron en ella son de por vida”, cerró el abogado. “Quiero justicia por mi hijo”, finalizó la mamá del nene asesinado.
Un crimen estremecedor
Como informó Primer Plano Online, el hecho se descubrió luego del ingreso de la criatura al Hospital Héroes de Malvinas el pasado 15 de junio bajo la excusa falaz de que se había caído de la cama. El chiquito presentaba una cantidad de heridas y lesiones en su cuerpo que ameritaron su traslado inmediato al nosocomio Eva Perón, también de Merlo, donde falleció dos días después.

En el mismo momento, cuando los profesionales informaron el cuadro del menor, la justicia ordenó la detención de Eliana y de Franco. Sin embargo, con el correr de la investigación y el relato de la mujer, además de otros elementos de prueba, el fiscal pudo establecer que ella era una víctima más y no una asesina.
“La tenía casi esclavizada en la habitación que compartían, sin posibilidades de irse ni de usar su propio teléfono, bajo amenazas, golpeada, quemada con cigarrillos y con terror”, precisaron voceros de la pesquisa consultados por este medio. Por eso ahora su novio es el principal sospechoso y el Juzgado de Garantías N° 5 de Morón dictó su prisión preventiva bajo cargos por homicidio agravado por ensañamiento y alevosía.










