“Mi hija fue violada por el dueño del lugar en el que alquilamos”. Así, sin ningún tipo de eufemismo, la mamá de una nena de siete años le contó a Primer Plano Online el padecimiento que atraviesa como familia desde el pasado 3 de febrero, cuando fue a bañar a su hija y la encontró ensangrentada en la zona genital.
El nombre de la menor, lógicamente, no será publicado y el de su madre tampoco, por pedido expreso de ella: es que no quiere que la chiquita sea reconocida. Los hechos ocurrieron en una vivienda de la calle Blas Parera al 700, en Ituzaingó sur, y desde el jueves pasado el acusado de semejante delito está detenido, bajo la imputación de abuso sexual simple en dos hechos y abuso sexual con acceso carnal.
Se trata, según pudo establecer Primer Plano Online con fuentes judiciales, de Ramón Ángel Reynoso (69), propietario de un complejo de departamentos que se alquilan es la mencionada dirección. La denuncia fue radicada por la madre de la víctima al rato de haber detectado el sangrado: la llevó de urgencia al Hospital de Morón en donde la propia nena les contó a los médicos que la asistieron lo que le había ocurrido. Y se activó el protocolo para casos de abuso sexual.
“A esa casa no volvimos nunca más. Estuvimos tres días internadas con mi hija”, reveló la mamá de la menor. “Él vivía ahí mismo, estaba constantemente yendo y viniendo, pero jamás nos hubiéramos imaginado que algo así podía pasar”, agregó. Después de la denuncia el caso arrancó su itinerario judicial y la investigación recayó en la Fiscalía Descentralizada Nº 2, a cargo de la fiscal María Laura Cristini.
“En tiempo muy rápido pudimos hacer la Cámara Gesell de la víctima y las demás pruebas”, precisaron fuentes judiciales consultadas por Primer Plano Online para la elaboración de este artículo. El Juzgado de Garantías Nº 5 otorgó la detención, que fue concretada el jueves a la noche en ese mismo lugar en el que vive. El viernes se negó a declarar ante la fiscal.
En medio del trámite judicial, la familia se encontró con otro hecho al que calificaron como “desagradable”. Es que cuando fueron a retirar sus pertenencias de la vivienda se cruzaron con el acusado, que “no fue capaz de preguntar nada, ni por qué nos íbamos de allá”. Además, la esposa de Reynoso atinó a decir: “por eso no quiero alquilar con chicos, porque pasan estas cosas”.
Con la edad que tiene el imputado, “seguro que tiene que haber otros casos similares”, sospecha la mamá de la víctima. Quizá la denuncia hecha por esta mujer sirve para desatar una catarata de presentaciones en contra de un sujeto que ya está detenido.










