Con apenas 18 años, Kiara Vera es dueña de una voz inconfundible. Sus entonaciones, conocidas en muchos casos a través de las redes sociales y otras por los eventos festivos para los que es contratada, tienen el sello distintivo de lo nuevo, de lo vigoroso, de aquello que viene empujando a puro talento con ganas de marcar su nombre en la historia del canto popular.
Kiara es vecina de Merlo, más concretamente del barrio Santa Isabel de la localidad de Mariano Acosta. Ella canta desde que tenía cinco años y viene luchando por hacerse conocer. Su papá también es cantante, y guarda entre sus recuerdos más preciados haber hecho dúo en un escenario con el recordado Leo Mattioli, a quien le dedica tributos.
“Nunca fui a canto. Todo lo que sé lo aprendí de mi papá. Desde chica estaba cantando como una lora. Estoy pensando en anotarme en la academia de Valeria Lynch. Mi familia me apoya muchísimo porque siempre dije que mi sueño es ser actriz y cantante”, le cuenta la joven artista a Primer Plano Online, que la contactó vía telefónica.
La semana pasada, por el feriado largo de Semana Santa, logró reunir a gran cantidad de espectadores sobre la calle Florida, corazón del centro porteño. Y se llevó infinidad de aplausos de gente sorprendida por su estilo, en donde mezcla la gracia de movimientos corporales con una voz imponente. “No tengo vergüenza y me dicen que tengo luz para expresar las canciones, así que eso me da ánimo”, reconoce Kiara, que también cantó en el subte.

Su género preferido para expresar musicalmente es la cumbia. “Amo profundamente a Gilda, todos los días escucho sus canciones”, revela casi como una señal del destino. Es que mientras jugaba con la cámara que la filmaba en la transitada peatonal porteña de sus labios salían las frases de ‘Paisaje’, uno de los clásicos de la entrañable artista fallecida en un siniestro vial.
Kiara fue convocada por el programa ‘Bienvenidos a Bordo’ que conduce Laura Fernández por la pantalla de Canal 13 y está en busca de una pollera roja similar a que usaba la cantante. Por ahora no la consigue, porque es un modelo discontinuado. Nada le impedirá, de todos modos, desplegar sus atributos.
La joven artista terminó la Secundaria el año pasado y ahora quiere dedicarse a pleno a la música. Tiene dos hermanas mayores y dos hermanitos varones más chicos, de cuatro y siete años. “Todos los días me vuelven loca, ja”, se sincera.
Y pese a su corta edad anhela poder comprarse algún día una casa rodante como la de Selena Quintanilla Pérez, la llamada ‘reina de la música tejana’. “Quiero salir de gira por el mundo a cantar mis canciones. Me tengo mucha fe para lograrlo. Los sueños están, sólo hay que perseguirlos”, completa la charla con este medio.











