El colegio Emaús, de El Palomar, vivió esta mañana una jornada histórica al recibir al sacerdote Pedro Opeka, un argentino que es misionero en la isla de Madagascar desde finales de la década del 70 y que supo ser nominado a Premio Nobel de la Paz.
Ante una verdadera multitud, compuesta por estudiantes de todos los niveles, docentes, personal no docente, autoridades educativas, representantes de colegios vecinos y familias, el establecimiento buscó expresar su “gratitud y admiración” hacia una vida dedicada a los más necesitados. También hubo invitados especiales.
En un breve diálogo que mantuvo con Primer Plano Online, único medio presente en el evento, el religioso agradeció “el amor” que recibió, sobre todo de tanta juventud congregada para escuchar su mensaje. “Esto es una riqueza única. Tenemos que canalizar toda esta fuerza que es tan positiva, todo este amor, esta dulzura, esta emoción, estos sentimientos tan nobles que tienen estos jóvenes”, destacó.
“¿Hay otro mundo posible sin odio, sin rencores?”, le preguntó este medio. “Exactamente. Es posible, pero luchando y siempre siendo verdaderos. Jesús nos dijo: ‘solo la verdad os hará libres’. Y muchas veces no decimos la verdad. Hay muchas mentiras, hay mucha hay muchos discursos, hay muchas cosas que no son verdaderas y que engañan a la gente”, completó.
El mensaje a la comunidad del colegio Emaús
Antes, el padre Opeka mantuvo una charla con chicas y chicos de Secundaria del colegio, que le plantearon preguntas vinculadas a su vida en aquella recóndita nación ubicada frente a la costa sureste de África, a donde arribó hace 46 años, cuando había seis millones de habitantes: hoy ya son 30 millones, aunque un 80% de la población es pobre.
Con su vida entregada al servicio de los excluidos, el misionero logró transformar la realidad de más de 500.000 personas, construyendo junto a ellas una ciudad digna donde antes solo había un basural. “Su obra y testimonio son faro de esperanza y ejemplo de fe”, describieron las autoridades del Emaús.
Uno de los tramos salientes de su exposición fue cuando se refirió a la tarea política, y pronunció una frase que siempre le manifiesta a la dirigencia del pueblo que habita. “Cuando son elegidos ya no se ocupan más del pueblo. Es como si están durmiendo de pie. Hay que mirar la pobreza, el sufrimiento, el dolor. Y eso tiene que obligarlos a actuar, a hacer cosas, a buscar soluciones a esa extrema pobreza”, enfatizó.
“En Madagascar hay un proverbio que dice: la vida es una lucha. Y lo es en todas partes del mundo, también en Argentina. Tenemos que luchar todos los días para ser honestos, para ser auténticos, para ser verdaderos, para ser sinceros, porque todos tenemos la tendencia a ser muy egoístas, a vanagloriarse de lo que uno hace. Con la fuerza del espíritu tenemos que luchar para ser hombres y mujeres llenos de fraternidad, de compasión, de dulzura, y de humildad”, finalizó.
Durante la ceremonia Opeka recibió varios reconocimientos por su obra y trayectoria y hasta se llevó de regalo la camiseta del Deportivo Morón, que le fue entregada en manos por el intendente Lucas Ghi.









