“No al desguace”. Los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) recibieron con pancartas y leyendas al director nacional del organismo, Ariel Pereda, con quien mantuvieron una reunión cordial y respetuosa, aunque áspera en su contenido.
Es que los gremios que representan a investigadores del instituto aseguran que “estamos siendo llevados a un callejón sin salida”, en el que no hay financiamiento para proyectos ni funciones que cumplir, por lo que el cierre de centros experimentales es una consecuencia directa a inminente.
“Es un proceso de desguace y desfinanciamiento inédito para un instituto con más de 70 años de historia. Ahora nos invitan a discutir lo que llaman ‘mapa temático’, bajo la consigna de armar algo que los mismos involucrados no saben para que será utilizado, sin presupuesto asignado, y sin ninguna garantía material para su ejecución”, explicó José Luis Perea, delegado general de ATE.
En conversación con Adrián Noriega y Norman Díaz en el programa Primer Plano por canal Somos, de Flow, el dirigente sindical cuestionó que “no hay luz para pagar la luz, para pagar el gas y todos los circuitos internos están desmantelados. De hecho, nos van a dar dos millones de pesos para atender 12 temáticas, lo que no alcanza ni siquiera para comprar papel y lápiz”.
Tres gallinas de huevos de oro
El INTA es un organismo que está montado sobre una montaña de plata: 996 mil millones de pesos que le pertenecen como parte del Fondo Nacional Agropecuario. “Nuestra idea es reactivarlo en base a reactivar todos sus circuitos con el dinero que haga falta y, tomando todas las carpetas de necesidades productivas, la podemos convertir en tres gallinas de huevos de oro”, aseguró Perea.
Aunque el Gobierno de Javier Milei tiene en mente otra cosa: un desarrollo urbanístico o negocio inmobiliario en Hurlingham, donde 650 hectáreas conforman el INTA Castelar, y la Estación Experimental sobre la calle Udaondo, en Ituzaingó, donde hay otras 30 hectáreas.
“Si se desmantelan los institutos, las tierras quedan liberadas para la venta”, lamentó Perea. ¿Qué pasará con el personal? Quien no se capacite para la reconversión quedará sin tareas asignadas. Léase, un primer paso para su despido. “Reclamamos que pongan fin a estas maniobras a quienes hoy están siendo responsables de la entrega del patrimonio histórico, científico y territorial construido durante décadas por generaciones de trabajadores”, concluyó Perea.











