Cerró el clásico Gato Negro Tattoo tras nueve años haciendo historia en la piel de Castelar

La noticia generó tristeza entre vecinos y clientes. Era uno de los estudios de tatuajes más reconocidos de la zona oeste que decidió poner fin a la actividad del local ubicado en el Paseo de la Nueva Aldea, sobre la calle Montes de Oca al 2400.

Durante nueve años, Gato Negro Tattoo fue un espacio de referencia de la cultura del tatuaje en Castelar, donde se destacaban la calidad de sus trabajos, la atención personalizada y el trato cercano que brindaba a cada cliente.

Bajo la conducción de Diego Mariano Sosa, el estudio dejó una huella en cientos de vecinos que confiaron en sus artistas para plasmar historias, recuerdos y proyectos en la piel.

La decisión del cierre estuvo vinculada a las dificultades económicas para sostener el local. «Llegó el momento en el que no puedo mantener más, no es rentable tener un local. Los impuestos y el alquiler ya no rinden», explicó su fundador.

Los tatuadores en el frente del local que funcionó en el Paseo de la Nueva Aldea, en la intersección de Montes de Oca y Carlos Casares

El cierre de Gato Negro Tattoo pone en evidencia una situación que se repite cada vez con más frecuencia en toda la región, donde muchos comercios de trayectoria enfrentan serias dificultades para mantener sus puertas abiertas.

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