Viajar en el tren Sarmiento se está transformando desde hace varios meses en un suplicio. Permanentes interrupciones del servicio por siniestros viales en los pasos a nivel, cancelaciones, demoras inexplicables arman un combo explosivo que ya empieza a trascender la simple queda ciudadana: es un tema de agenda diaria que al Gobierno le impacta de lleno.
“Estamos funcionando con menos equipos. Algunos producto de que se han roto y no les hemos podido arreglar por falta de repuestos, que todavía no llegaron de China. Y el otro problema grave que tuvimos fue el descarrilamiento de la semana pasada, que eso nos hace ir a velocidades mucho más lentas”, explicó Rubén ‘Pollo’ Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria seccional oeste.
En conversación con Adrián Noriega y Norman Díaz en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano por canal Somos, de Flow, el dirigente sindical describió que ellos como trabajadores observan lo mal que se viaja y subrayó que no es algo nuevo, sino que se sucede en el tiempo, aunque es verdad que no hay antecedente cercano de tantas dificultades.
400 trabajadores menos en la línea Sarmiento
“Los dos accidentes que hoy (por ayer) tuvimos se hubiesen evitado si teníamos los banderillos ahí, en las barreras. Pero se fueron 400 personas de la empresa con retiros voluntarios por los bajos salarios. Es evidente que se nos fueron los mejores técnicos, los mejores empleados para esos lugares porque los salarios están por debajo de la línea de la pobreza”, señaló para graficar el momento que atraviesa el sistema.
Esa cantidad de trabajadores que dejó sus puestos es solamente tomando la línea Sarmiento como referencia, aunque crece más si se computa todo el sistema ferroviario en general. “Estamos atravesando una crisis muy profunda y no quiero caer solamente en contra de este Gobierno, aunque es responsable de lo que pasa hoy”, enfatizó Sobrero.
“Siempre se viajó muy mal, pero cuando vino este Gobierno aplicó la ley motosierra y esas pavadas que dicen, eso nos llevó a que durante un año no entrara un solo preso en la empresa y que tuviéramos el accidente en Palermo. Ahí se asustaron un poco y pusieron algo de plata, pero estuvimos un año sin hacer ninguna reparación porque no teníamos repuestos”, indicó.
Y dejó una cruda frase para describir el momento. “Estamos ante una situación muy muy crítica. No recuerdo el momento tan complicado: es comparable a lo que nos pasó cuando fue la masacre de Once”, concluyó.










