El chileno y el venezolano que fueron detenidos la semana pasada en Morón tras una persecución policial acumulan causas en la justicia. Ahora, quedaron involucrados en una millonaria entradera del que fue víctima una familia de Villa Luzuriaga a plena luz del día hace dos semanas. Una huella dactilar y la patente del vehículo en el que circulaban, claves para hilvanar ambos hechos.
Según logró reconstruir Primer Plano Online con fuentes de la investigación en curso, el caso por el que eran buscados los integrantes de la banda ocurrió el pasado 14 de octubre en un domicilio de la calle Ocampo al 1900, entre Ramón Falcon y Lartigau de la mencionada localidad de La Matanza.
Las víctimas fueron suegra y nuera, que terminaban de bajar del auto al niño que la mujer mayor iba a cuidar esa tarde. El chiquito, de hecho, estaba en sus brazos mientras la mamá esperaba por despedirse. Ambas fueron sorprendidas por tres sujetos encapuchados, vestidos con ropa deportiva negra, que a punta de pistola las obligaron a entrar a la vivienda. Todo sucedió a las 14 de aquel día.
Una vez en el interior, luego de someter a distinto tipo de intimidación a sus ocupantes con destornilladores, se hicieron con un botín de 4 mil dólares y 12 millones de pesos en efectivo, además de una computadora portátil, una Tablet, varios perfumes y demás elementos como un par de zapatillas. Después huyeron a bordo del Fiat Uno Wave color gris, en el que habían llegado la mamá y el niño a la casa de sus abuelos.
La huella dactilar del chileno y el venezolano autorizado a manejar el auto
La causa quedó caratulada como robo agravado por ser cometido con armas, en poblado y en banda y mediante efracción. Y un primer dato fue evidencia clave para avanzar con el esclarecimiento: una huella dactilar levantada en la vivienda por la Policía Científica que pertenecía al chileno luego detenido en Morón tras la persecución policial.
Se trata de Brandon Aiach González (19), quien tiene antecedentes penales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y un detalle: no cuenta con DNI argentino, es decir, todavía cuenta con un permiso provisorio de estadía en el país como visitante. Así y todo estaba delinquiendo. De hecho, en Morón fue detenido tras una frenética persecución por las calles tras intentar robarle a una docente en su casa de Castelar.
El otro sujeto identificado por la entradera en Luzuriaga es Luis Alfredo Loyo Saucedo (27, venezolano). ¿Por qué lo sindican como autor de ese hecho? Era el sujeto autorizado a manejar el Renault Logan negro que subió a la vereda de la heladería en Morón y con el que llegaron hasta cercanías de la casa intrusada en La Matanza.
En la huida, y tras el choque contra las mesas y las sillas del comercio, perdieron el paragolpes delantero con la patente original del auto, que era en realidad cedido a él para trabajar, presuntamente, como rodado para viajes de aplicación. Es más: el dueño del Logan radicó una denuncia policial para informar que rentaba el vehículo al verlo involucrado en hechos delictivos por medios de comunicación.
La importancia de denunciar y dar lugar a las pericias
Muchas familias que son víctimas de hechos delictivos son renuentes al trabajo policial y pericial, sobre todo cuando eso implica el ingreso de gente desconocida a su intimidad. Incluso hay quienes optan por no realizar la denuncia cuando los hechos que ocurren quedan en algo tentado, como fue el intento del robo del celular a la docente en su casa de Castelar.


Bueno, este caso puede ser testigo de que el trabajo investigativo y preventivo del delito rindió sus frutos. Si la Policía Científica no hubiese levantado esa huella dactilar en la vivienda de Luzuriaga, si los móviles de Morón no lo hubieran perseguido al Logan por las calles y si la justicia no hubiera recopilado el material y dado las alertas al sistema, hoy probablemente los delincuentes estarían libres y tramando otro golpe.
Ahora están tras las rejas, con una condena en el horizonte y la expulsión del país como paso siguiente. Las causas tramitan en la Fiscalía N° 4 de Morón, a cargo de la fiscal Paula Salevsky, y en la UFI N° 9 de La Matanza, cuya responsable es la fiscal Andrea Palin.












