La justicia dispuso que el chofer de la aplicación DiDi que se llevó a una menor de dos años al que su papá había sentado en el asiento trasero del vehículo permanezca detenido. La decisión del fiscal Ernesto Farber, de la UFI Nº 6 de San Martín, fue avalada por el Juzgado de Garantías interviniente, en orden al delito de sustracción de una menor de diez años en grado de tentativa.
Se trata de Brígido Ramon Quiñonez Medina (41), quien registra como antecedente haber sido condenado el 3 de abril de 2019 por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 18 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por los delitos de amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego en concurso ideal con violación de domicilio y con tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal.
Por ese hecho, que se dio en el marco de una relación atravesada por violencia de género, recibió tres años de prisión en suspenso, que vence el 23 de noviembre de este año. Es decir, con este nuevo caso es reincidente. A raíz de eso y de la expectativa de pena por el nuevo delito que se le imputa, de ser condenado la sentencia será de cumplimiento efectivo.
El artículo 146 del Código Penal de acuerdo con lo previsto por la ley 24.410, establece: “Será reprimido con prisión o reclusión de 5 a 15 años, el que sustrajere a un menor de 10 años del poder de sus padres, tutor o persona encargada de él, y el que lo retuviere u ocultare”.
Según el relato de los hechos realizado por el papá de la nena en sede judicial, que modificó la información recogida inicialmente por este medio, en rigor lo que él hizo fue sentar a la nena en el asiento trasero para asegurarla en el rodado que había solicitado a la aplicación. Luego de eso cerró la puerta con la finalidad de pasar por la parte de atrás del coche y sentarse detrás del conductor, pero en ese interín el chofer arrancó y se dio a la fuga con la menor en el interior “a alta velocidad”.
«Aguantame que acomodo a mi hija y subo del otro lado», fueron las palabras expresadas por el papá de la menor al chofer en la puerta del edificio de la calle Sara al 5.300 de Villa Lynch, en San Martín. En esas circunstancias es que el conductor huyó del lugar con la niña y el padre, ayudado por un vecino, lo persiguió por varias cuadras hasta que se le interpuso en el camino en la calle Senador Bordabehere, a la altura de la estación Lourdes, del lado de Tres de Febrero. Antes había dado aviso desesperado al 911,
Al encontrarse con el chofer, entre el papá de la nena y el vecino que lo acompañó le propinaron una violenta golpiza al sujeto, recuperaron a la chiquita que estaba en medio de un ataque de llantos y nervios y lo entregaron a personal de la Policía Federal que custodiaba la zona. Una vez reconstruidos los hechos, Quiñonez Medina aceptó declarar ante el fiscal y negó los hechos, diciendo que nunca se dio cuenta que el padre no se había subido al auto.










