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jueves, junio 13, 2024
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El crudo diagnóstico de una fiscal de minoridad: “es alarmante la violencia con la que jóvenes cometen delitos”

Delito de adulto, pena de adulto”, es el latiguillo instalado por estas horas para responder al delito juvenil. “Hay que bajar la edad de imputabilidad”, acotan casi al unísono quienes cuestionan la reacción del Estado en su conjunto ante un menor involucrado en hechos delictivos de cualquier índole, ya sea un homicidio o el arrebato estilo motochorro de un celular.

Como sea, en donde no se pone la lupa es en ver qué pasa con el sistema que recibe a esos menores en conflicto con la ley, que no solamente son varones, aunque sí una amplia mayoría. Por caso, el año pasado una adolescente apuñaló a una compañera a la salida de la escuela en Ituzaingó, y dos nenes fueron armados a colegios de Moreno.

El programa periodístico Primer Plano indagó sobre el fenómeno, que preocupa cada día un poco más, con una operadora directa de la justicia, como es la fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil Alejandra Piqué, perteneciente al Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez.

Sin ir más lejos a ella le tocó intervenir en un hecho conmocionante que este medio publicó el domingo pasado, cuando cuatro jóvenes que circulaban con un auto robado se tirotearon con la Policía que intentó identificarlos. El conductor del rodado, Mateo González (17), agonizó por 48 horas hasta que finalmente falleció el lunes. Otros dos, de la misma edad, fueron detenidos y se comprobó que, además de tener antecedentes varios, están involucrados en dos crímenes. Un cuarto escapó.

“Estadísticamente vamos sosteniendo, algo que igualmente es grave, la cantidad de delitos en el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil. Más, menos siempre tenemos la misma cantidad por año. Ahora, lo que sí es alarmante es la violencia con la que jóvenes cometen delitos”, reflexionó la fiscal en diálogo con Adrián Noriega por el canal Somos, de Flow.

¿En qué se visualiza la violencia? Básicamente en el tipo de delitos que cometen. “Antes teníamos un arrebato de celular, hurtos, se metían en una casa a sacar la ropa que estaba colgada, botines, una bomba de agua… hoy salen armados, hoy cometen homicidios”, sentenció Piqué, quien además puntualizó que las herramientas con las que cuenta para realizar su trabajo escasean.

El régimen de Responsabilidad Penal Juvenil hace muchos años que no le importa a nadie. Cada vez son menos los empleados, los funcionarios, los fiscales designados. Y nadie se da cuenta de este crecimiento de la violencia en los jóvenes”, enfatizó la funcionaria. Desde el corazón del sistema se advierte de la degradación social que se está viviendo y cómo el fenómeno no forma parte de la agenda de quienes tomas decisiones.

MENORES NO PUNIBLES

Hace dos semanas, en Merlo, Primer Plano Online informó sobre el caso de un efectivo policial que esperaba el colectivo y fue abordado por dos motochorros que quisieron robarle sus pertenencias. La víctima sacó su arma, se defendió y mató por la espalda al malviviente. Ese joven luego se descubrió tenía 15 años. Si la cosa hubiera sido al revés y el muerto era el policía, el ladrón nunca hubiera estado preso por su edad.

“Un menor no punible, que tiene menos de 16 años, nunca va a ir preso. Va con una medida de seguridad a un centro de contención de puertas abiertas. Y sí se escapan, pero no son la mayoría. Esos centros trabajan muchísimo mejor que los cerrados: tienen talleres, una forma de trabajar muy comprometida. Pero hay un problema, y es el consumo”, profundizó Piqué su análisis. Claro, se refiere al consumo de drogas ilícitas, que incluso en muchos casos son una salida laboral como ‘soldaditos’ para pibes de barrios vulnerables.

Y acá aparece otra parte de un fenómeno que se pretende agotar en la mera expresión de bajar la edad de imputabilidad. Aseguró la fiscal que “si un chico de 15 años recibe una medida de seguridad no puede ir a una comunidad terapéutica si no presta consentimiento”. “Y su familia debe tramitar una internación. Lo que nos está pasando es que los padres van a las comisarías o a las fiscalías a decir ‘por favor sáquenmelo de mi casa que ya no sé qué hacer’. Es decir, ponen el problema en otro porque se les fue de las manos”, concluyó.

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