Condenaron a prisión perpetua al ‘Boli’ Banegas por el crimen de un comerciante durante una entradera en Ituzaingó

EXCLUSIVO: el Tribunal Oral Criminal Nº 6 de Morón condenó a la pena de prisión perpetua a Roberto Oscar ‘Boli’ Banegas (36), el acusado de haber sido el autor del disparo mortal contra el comerciante Marcelo Godoy, víctima de una brutal entradera cuando llegaba a su casa de la calle Patagonia al 1900 en Ituzaingó el 10 de agosto de 2015.

El voto para arribar a la sentencia fue unánime y lo fundamentó el juez Cristian Toto, con el aval de sus pares Andrea Bearzi, Alejandro Rodríguez Rey. Para el tribunal, Banegas fue autor de los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y homicidio agravado criminis causae también agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra, todos ellos concursando materialmente entre sí.

Juan Ordóñez, abogado del condenado, le adelantó a Primer Plano Online, único medio que cubrió presencialmente el juicio, que apelará el fallo. El ‘Boli’ está actualmente cumpliendo pena en el penal de Ezeiza por secuestro extorsivo. Ahora, de confirmarse la sentencia, es difícil que vuelva a salir de la cárcel.

Para llegar al veredicto el tribunal tomó las pruebas reunidas en la instrucción del caso y, principalmente, el relato de la viuda de Godoy y de un vecino, que fue testigo presencial del hecho mientras paseaba al perro. Según reconstruyó Natalia, quien fue pareja durante once años del hombre asesinado, aquella noche antes de bajar de la camioneta vio por el espejo retrovisor a un sujeto en la parte trasera y a otro adelante, ya dentro de la casa: ambos les apuntaban.

Ella se tiró al piso, oyó dos detonaciones, sintió calor en su cuerpo y empezó a gritar. Al instante se incorporó, no vio a nadie y le dijo al marido “ya se fueron”. Cuando giró la mirada hacia él se encontró con su pareja ensangrentado. Lo que narró fue que Godoy, al ver al delincuente frente a sí, atinó a meter marcha atrás, y ahí la camioneta chocó contra el portón. Es en esas circunstancias que los atacantes gatillaron.

Una de las balas reventó el vidrio lateral del vehículo y las astillas le cortaron la mano a la mujer. Lo que la salvó a ella y a los hijos menores de edad, que estaban en el asiento trasero, es que no tenían puesto el cinturón de seguridad, por eso los tres se pudieron agachar. Natalia gritó para pedir ayuda y varios vecinos se acercaron. Como la ambulancia no llegaba y Marcelo agonizaba, fue un móvil policial el que lo trasladó hasta lo que por entonces era el ‘Hospitalito de Brandsen’. De ahí lo derivaron al Instituto Güemes, de Haedo, ya en ambulancia, en donde finalmente falleció.

Luego de disparar, los asesinos se escaparon en un auto color gris de cuatro puertas. Según testigos había por lo menos una persona más en ese rodado, que esperaba a los malvivientes y arrancó a toda velocidad. El coche había quedado atravesado en la calle en medio de la entradera. Natalia le vio la cara a uno de los atacantes y, junto a la denuncia, hizo un identikit. Reconoció a los pocos días a través de fotografías a Banegas como el asesino de su esposo: pese a que tenía puesta una capucha, el rostro pudo observarlo gracias a la luminosidad que había en el garaje.

Marcelo Godoy, asesinado delante de su familia de un disparo en la ceja en medio de la entradera a su domicilio

Otro testimonio de valía en el debate fue el de Mario Cejas, vecino y amigo de la víctima, que también lloró al narrar lo que vio. Esa noche estaba con su perra pitbull a la que había sacado a hacer sus necesidades, y recordó que la mascota se le escapó por un instante, se frenó, la intentó tomar del collar y sintió frenar un auto, aunque aclaró: “nunca imaginé lo que iba a terminar pasando”. Ahí oyó una detonación, se escondió detrás de un árbol y vio a hombre corriendo hacia el auto. Después vio salir a un segundo y no tuvo dudas en marcar que era Banegas. También realizó un reconocimiento fotográfico en comisaría.

Ambos elementos, principalmente el de la pareja del hombre asesinado, fueron claves para el fallo. Según argumentó el juez Toto, “no tengo dudas que la señora Natalia dio una versión de los hechos en el marco de una ‘angustia desgarradora’ y bajo llantos, la cual la percibí como genuina y sin fisura alguna”, evaluó el magistrado, quien también describió que en sus expresiones no evidenció “ánimo de perjudicar al imputado”.

“Tan firme fue su convicción que cuando se llevó a cabo el reconocimiento fotográfico, Banegas se hallaba sospechado de la autoría y se encontraba prófugo, la testigo indicó la fotografía correspondiente al acusado, reconociéndolo sin lugar a dudas, señalando que fue él quien le disparó a su marido Marcelo Godoy, no poseyendo diferencias en su aspecto a simple vista, reconociéndolo por la cara, los ojos, las cejas, la nariz y el pelo”, completó el juez.

Jueces del Tribunal Oral Criminal Nº 6: Alejandro Rodríguez Rey, Andrea Bearzi y Cristian Toto (de izquierda a derecha)

QUÉ DIJO EL ‘BOLI’ BANEGAS

En su declaración ante el tribunal, Banegas se declaró “inocente” de las imputaciones en su contra y acusó a la Policía de “tender una maniobra” para inculparlo del crimen. Mientras habló aceptó responder preguntas del fiscal del juicio, Marcelo Papavero, y de su defensa, y en todo momento se mantuvo al margen del asesinato.

“Existen dos llamados telefónicos anónimos efectuados a la comisaría de Ituzaingó 4ª (seccional de San Alberto) que se refieren a mi persona. En el primero una voz me indicó como el autor del homicidio, lo que no es cierto. Nunca se requirió a la empresa telefónica que se expidiera sobre su autenticidad y de qué abonados provenían, lo que me permite poner en tela de juicio su autenticidad”, reveló el ahora condenado. Sin embargo, en el expediente sí figuran los números de donde surgieron ambas comunicaciones.

“El segundo elemento que me incrimina es el reconocimiento efectuado de mi rostro entre las fotografías que se le exhibieron (a Cejas y a Natalia). Al respecto debo decir que es comprensible que mi rostro les pueda resultar familiar a ambos porque vivo en el barrio desde que nací razón por la que cual la señora me puede hacer visto muchas veces transitando por la zona, y en el caso de cejas, me conoce bien, porque en mi adolescencia me hice amigo de su hijo”, concluyó para rechazar las imputaciones. Ambos elementos fueron contradichos en el veredicto en su contra.

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