“¡Chorros!” respondió el presidente de la Nación, Javier Milei, cuando se retiró del Congreso después del informe de gestión brindado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que fue seguido en vivo por el propio jefe de Estado y ministros de su equipo de Gobierno.
“Corrupto”, le devolvieron desde el lugar en el que se encontraba la prensa acreditaba, desde donde también se oyó el pedido para que reabra la Sala de Periodistas de la Casa Rosada. Ese fue el epílogo de la presencia del mandatario en el parlamento.
Antes, el funcionario apuntado se sentó en el estrado principal del recinto y desarrolló durante más de una hora y media los ejes del rumbo de Gobierno. El clima siempre fue tenso a lo largo de la sesión, donde hubo algunos cruces fuertes que terminaron con interrupciones al monólogo de Adorni.
El tramo central de su discurso estuvo referido a las diversas denuncias por presunto enriquecimiento ilícito. “Han sacado conclusiones equivocadas. Y quiero ser más claro todavía: no cometí ningún delito y voy a probarlo en la justicia”, enfatizó. También desmintió que haya coordinado la aprobación de contratos en favor de terceros, particularmente del periodista Marcelo Grandío, y trató de ponerle un coto a los cuestionamientos de legisladores: “determinar la existencia de incompatibilidades es materia judicial”.
“No existen ni existieron contratos entre el Estado Nacional y mi cónyuge, ni directa ni indirectamente. No existe ni existió incumplimiento alguno al régimen de incompatibilidades y conflictos de interés previstos en la Ley de Ética Pública. Nunca un Gobierno anterior colaboró de forma inmediata sobre denuncias realizadas a sus propios funcionarios. Somos los primeros en respetar la división de poderes y bajo ninguna presión política obstruiremos el avance de ninguna causa judicial”, completó.










