Ahora sí las hijas de Alejandro Rosario Manuel Leguizamón pueden dormir en paz: se terminó para siempre la pesadilla que vivieron. Es que su padre y abusador sexual, como quedó probado en un juicio histórico realizado en los Tribunales de Morón, cumplirá la pena de 50 años en la cárcel al agotarse las instancias de apelación.
Así, la condena impuesta por el Tribunal Oral Criminal N° 1 de Morón, integrado por la jueza Mariana Maldonado y sus pares Juan Carlos Uboldi y Claudio Chaminade, vencerá formalmente el 29 de enero de 2069. Si se tiene como referencia que Leguizamón nación el 17 de enero de 1966 y que actualmente tiene 59 años, el día en que cumpla con la ley tendrá 103 años. Recién ahí podría dejar la cárcel.
“Se le acabaron todos los recursos en los tribunales superiores y la sentencia quedó firme. Es una muy buena noticia, sobre todo para las víctimas y el coraje que tuvieron para denunciar y contar su padecimiento”, reflexionó el abogado Yamil Castro Bianchi, representante legal de las hijas de Leguizamón.
Todavía resuena la frase de una de las víctimas, quien reveló una carta que su padre le escribió cuando le propuso irse a vivir con él como su pareja. “Lo mío con vos no es abuso, es incesto. Yo estoy enamorado de vos, y juntos tenemos que hablar con tu mamá para que ella haga una terapia y lo acepte”, decía el aberrante escrito.
Un juicio de alto impacto
El juicio contra el empresario fue cubierto en exclusiva por Primer Plano Online al igual que la denuncia previa de las chicas, que terminó con la detención del imputado luego de permanecer prófugo durante casi tres años. El veredicto se dio a conocer el 23 de septiembre de 2021, fecha en la que este medio registró el conmovedor abrazo entre Romina, Cecilia, Evangelina y Carolina, las cuatro hermanas denunciantes.
Leguizamón había sido detenido el 29 de enero de 2019 y nunca más salió de la cárcel. Un mes después quedó con prisión preventiva y fue trasladado a un establecimiento carcelario. La condena estuvo en línea con la solicitada por el fiscal del juicio, Pablo Masferrer, por una sumatoria de delitos, todos cometidos contra sus propias hijas:
-abuso sexual;
-abuso sexual gravemente ultrajante para la víctima reiterados -tres hechos-;
-abuso sexual con acceso carnal reiterados -en nueve oportunidades-, todos ellos agravado por haber sido cometido por ascendiente y por la situación de convivencia preexistente;
-corrupción agravada por la violencia ejercida, las amenazas utilizadas y por ser el autor ascendiente y conviviente reiterada -tres oportunidades-;
-Tenencia ilegal de arma de guerra.
La apelación rechazada
Las vejaciones sucedieron en la vivienda en la que convivían, sobre la calle Presidente Ortiz al 3.400, en Castelar sur, y en otros lugares que las víctimas fueron identificando en el tiempo. Cuando los hechos se ventilaron en el juicio, la mamá de las chicas definió como “un monstruo” al padre de ellas. Lo único a lo que atinó Leguizamón fue a descalificar las denuncias en su contra y sólo reconoció que “alguna vez se me fue la mano”.

A través de una abogada particular, el empresario recurrió la sentencia ante el Tribunal de Casación Penal bonaerense, pero la Sala 3 de ese organismo rechazó el planteo y ratificó la decisión judicial inicial. En rigor, declaró inadmisible el recurso.
Entre otros argumentos esgrimidos, la letrada cuestionó que caso se abordó “desde una perspectiva de género, sin valorar que (Leguizamón) fue víctima de una componenda familiar” para “encarcelarlo y apropiarse de sus bienes”. Su abogada, incluso, solicitó que se declare la “nulidad” de la sentencia y que su asistido sea “absuelto”.












