Asco, indignación e impotencia por las imágenes del maltrato a dos ancianas en un geriátrico en Mar del Plata

“El que hizo eso es alguien que no está bien, un renegado social”, definió Gustavo Ovando, titular de un establecimiento para el cuidado de la tercera edad en Castelar. Las filmaciones, que se viralizaron rápidamente, llevaron a que la dueña del lugar realice la denuncia: el empleado fue despedido de inmediato, aunque no está detenido.

Cancelación: un sujeto que trabajaba en un geriátrico de Mar del Plata fue despedido de inmediato, denunciado ante la justicia y está siendo investigado luego de que se viralicen imágenes suyas maltratando a dos ancianas en el interior del establecimiento.

Se trata de Nicolás Gastón Cichero, sobre quien la indignación y el escrache se acumula en su contra en redes sociales desde que las filmaciones tomaron estado público. La Policía realizó un rápido procedimiento policial en su casa y se lo llevó aprehendido para declarar, aunque por la imputación que pesa sobre él no quedó detenido.

Semejante nivel de violencia para cualquier actividad es absolutamente injustificable, pero mucho más aún cuando se trabaja al servicio de personas adultas mayores. “El que hizo eso es alguien que no está bien, un renegado social”, definió Gustavo Ovando, titular de Hogar del Dr. Ovando de Castelar, una institución desde hace años dedicada al rubro.

“Al ver esto sentí asco, indignación, bronca, impotencia, y la convicción de que tiene que estar preso, o por lo menos tener un castigo enorme. Esto, con mi experiencia, tiene que ver con una problemática social: lugares clandestinos en donde no hay control de ningún tipo”, agregó el especialista.

Las claves para elegir un lugar al que llevar a adultos mayores

En su análisis del fenómeno apuntó a la responsabilidad de los hijos de las personas que son llevadas a ese tipo de lugares, donde quedan a la buena de Dios. “Si vos no tenés acceso a una buena institución donde la atiendan como corresponde, entonces es mejor cuidarla en tu casa. Hay dos grandes secretos para este tipo de asilos: que tenga presencia permanente de sus dueños y que no tenga horario de visitas, para que la familia pueda acercarse a toda hora”, reflexionó Ovando.

Saber elegir los recursos humanos con los que trabajar también es un desafío para los establecimientos. “Yo por una mala respuesta a un abuelo he llegado a echar a un empleado en el momento. Eso sienta un precedente con el resto de la gente que presta servicio: no se puede dejar pasar este tipo de cosas. Quienes nos dedicamos a esta actividad con pasión y con amor no lo podemos aceptar”, concluyó.

Maltratos en geriátrico
Gustavo Ovando (en el centro) con colaboradores del establecimiento y abuelos alojados allí

La causa penal que enfrenta Cichero es por lesiones leves. Según los pocos datos oficiales que hay sobre la actividad, en Argentina funcionan alrededor de 3.000 geriátricos habilitados que albergan a una población cercana a los 80 mil adultos mayores. Naturalmente, en esa cifra no aparecen los clandestino, que son otra cifra importante.

Ovando hizo particular hincapié en un tema que las familias no deben dejar pasar a la hora de elegir un lugar así para llevar a sus seres amados: la restricción en el horario de visitas. “No debe existir”, aseguró. “Es lo que le da mayor transparencia al sistema: que los familiares puedan venir e irse en el momento que mejor les quede”, cerró.

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