‘Apuntes del Horror’ de Editorial La Acacia relata el terrorismo de Estado y las desapariciones entre 1976 y 1983 en Hurlingham, que por entonces pertenecía al distrito de Morón. La nueva circulación de la obra escrita por Alfredo Sayus y Fabián Domínguez, coincide con los 50 años del golpe de 1976 y los 25 años de su primera edición.
En el libro, los autores otorgan detalles y precisiones sobre cómo fue el accionar del “terrorismo de Estado” en Hurlingham y cómo aunó su tarea represiva con Campo de Mayo, la mayor guarnición militar de la Argentina, que llegó a tener su propio centro clandestino de detención: ‘El Campito’. Incluso, su hospital funcionó como maternidad, también en calidad de clandestina, para las parturientas que estaban en condiciones de detenidas-desaparecidas. Además, narran situaciones y transcriben relatos de las víctimas de los hechos más trágicos que recorrieron la turbulenta década del ’70.
La primera edición de ‘Apuntes del Horror’ fue un mojón de memoria para decir “presente”. Para ese entonces eran pocos los libros que se editaban con la temática para describir y recordar el padecimiento de los desaparecidos, sus torturas y muertes. En la década de los ’90, los derechos humanos habían sido marcados a fuego por el indulto a los genocidas que firmó el ex presidente Carlos Menem en 1991. Esa facultad presidencial había creado dos cotidianeidades: por un lado, la presencia de los represores en cualquier barrio o ciudad, y por el otro, la sensación de que en materia de memoria, verdad y justicia, ya estaba todo escrito, sentenciado y dicho.
Para cuando salió la primera edición del libro, en mayo de 2001, “había quedado como algo lejano el juzgamiento en 1985 a la Junta Militar que gobernó desde 1976 a 1983, durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Y pocos años después llegaron las políticas públicas de derechos humanos, estructuradas bajo la consigna de Memoria, Verdad y Justicia, que instauró el ex presidente Néstor Kirchner, y continuó Cristina Fernández”, expresan sus autores. “Fue así que aquellos que estaban ‘vivos y libres’ empezaron a ser juzgados y encarcelados por los crímenes cometidos”, concluyen.
La memoria siempre es necesaria. Sayus y Domínguez expresan que la reedición de la obra “en un momento donde afloran discursos de negacionismo, termina siendo un hecho imprescindible”.













