A 30 años del cierre de Juan de los Palotes: nostalgia vigente por el mítico boliche de Ramos Mejía que marcó una época

Fue un símbolo de la movida nocturna del oeste durante las décadas del ´70, ´80 y parte de los ´90. Miles de jóvenes llenaban sus matinés y largas madrugadas, y llegó a ser escenario de charlas que brindaron figuras como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato.

La mítica discoteca abrió sus puertas en 1969 en pleno corazón de Ramos Mejía y con el paso del tiempo se transformó en mucho más que un boliche. Fue el refugio de generaciones enteras que crecieron entre canciones, amistades, primeros amores y madrugadas eternas.

En aquellas noches inolvidables, la discoteca ubicada en la calle Necochea 153 se llenaba de jóvenes que soñaban con ingresar a uno de los lugares emblemáticos del oeste bonaerense.

Entre luces, música y emociones, se fue convirtiendo en parte de la historia sentimental de miles de personas, que todavía hoy, recuerdan con nostalgia cada baile, cada encuentro y cada instante vivido detrás de aquellas puertas que marcaron una época.

Con su estilo moderno para aquellos años y una energía única que lo hacía diferente a cualquier otro lugar, Juan de los Palotes terminó convirtiéndose en un verdadero símbolo de la movida nocturna durante las décadas del ´70, ´80 y parte de los ´90.

Postales que recuerdan el interior y la movida que generaba Juan de los Palotes en pleno corazón de Ramos Mejía

Pero sin dudas  su época dorada fue durante los años ’80 cuando representó definitivamente el epicentro de la noctunidad que complementaban boliches como Pinar de Rocha, For Export y Crash, entre otros.

En Juan de los Palotes sonaban clásicos eternos de la mano de DJs históricos como Oscar Escalada y Marcelo Costabile, mientras miles de jóvenes llenaban sus matinés y largas madrugadas.

Pero el lugar también supo ser un espacio cultural distinto para la época. Entre bailes y encuentros, figuras como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato brindaron charlas que quedaron grabadas en la memoria de muchos vecinos.

A pesar de su éxito, en la segunda mitad de los años ’90 el boliche comenzó a perder su popularidad entre los jóvenes de Ramos Mejía. Comenzaron a cambiar las formas de entretenimiento en el país y sobre todo en Buenos Aires e irrumpió la competencia de otros lugares de moda, lo que provocó que cerrara sus puertas.

Hoy, en el espacio donde durante décadas brilló el legendario boliche, se erigen un estacionamiento y algunos locales comerciales que poco recuerdan aquellas noches mágicas de Ramos Mejía.

Necochea 153 de Ramos Mejía hoy: un estacionamiento y locales comerciales ocupan el espacio que fuera el epicentro de la movida nocturna años atrás

Las luces, la música, las largas filas en la puerta y el bullicio de las madrugadas quedaron guardados únicamente en la memoria de quienes vivieron esa época dorada.

Aunque hoy el lugar es muy diferente, los recuerdos siguen intactos: el mítico Juan de los Palotes todavía vive en la memoria de quienes alguna vez bailaron bajo sus luces y esperando que la noche nunca termine.

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