Juega poco, en un equipo al que le cuesta general situaciones frente al arco rival. Sin embargo, no se queja. Lo acepta como un desafío más de su carrera. Se siente pleno, con experiencia para entender los momentos y el mismo cosquilleo que le provoca convertir como cuando tenía 20 años. Damián Akerman, el goleador histórico del Deportivo Morón, llegó a su grito 159 con la camiseta del ‘Gallo’ y todavía celebra.
“La verdad es que no sabía cómo festejar, se lo quería dedicar a todos. Arrancaba para un lado, iba para el otro, pero lo importante es que sirvió para ganar el partido”, respondió ante la pregunta de Primer Plano Online. Es que se vio con claridad en la cancha y en las imágenes televisivas: el tipo corría, se señalaba el pecho, se abrazaba con los compañeros, miraba a la platea, a las tribunas, y a todos les gritaba el “yo”, para que no queden dudas.
También se besó las muñecas, allí tiene tatuado el nombre de sus hijas, y al anillo matrimonial, y volvió sobre sus pasos para estrecharse en un apretón de cuerpo con Kevin Gissi, quien cayó en el área para que el balón siga su curso y se transforme en el gol de Damián. “Siempre digo lo mismo: para mí es un orgullo vestir esta camiseta. A mi edad es difícil entrar y estar a la altura de mis compañeros, pero siempre quiero estar”, finalizó.











