En un emotivo acto que tuvo lugar en Sheraton Hotel de la Ciudad de Buenos Aires, cuatro mujeres integrantes del grupo Agosteños fueron condecoradas por la Caja de Previsión Social para Profesionales de las Ciencias Farmacéuticas de la Provincia de Buenos Aires (CAFAR) con el ‘Premio a la solidaridad’. La distinción se entrega a “colegas o entidades que hayan dado muestra cabal de actividades o actitudes solidarias”, fundamentan desde la institución. Además de amigas y tener muchas cosas en común (como cumplir años en el mes de agosto) Miriam Aguirre, Alicia Campagnolo, Patricia Sánchez y Cecilia Lluna son farmacéuticas.
Allá por el 2011 las cuatro comenzaron a festejar sus cumpleaños juntas, sumando a un quinto integrante, Gabriel. Si bien la celebración comenzó a ser colectiva y cada vez más concurrida (asisten hijos, nietos y amigos de quienes conforman el grupo), desde hace tres años además es solidaria.
“Como no necesitamos ni queremos nada material, si nuestros invitados desean hacernos un regalo, disponemos una urna donde pueden depositar el dinero que gastarían en los obsequios y nosotras lo donamos a entidades de bien público”, explican las ‘Agosteñas’. Las instituciones destinatarias de lo recaudado son la Fundación Casa de Jesús (Casa Posadas) y la Fundación Isla Maciel del Padre Paco.
Las donaciones de los asistentes a las fiestas agosteñas son realmente generosas porque además del fin último, los invitados premian que las celebraciones están organizadas con muchísimo amor y dedicación. Nada de improvisación: comienzan al menos dos meses antes reservando el lugar (que por suerte les ceden sin costo); compran la bebida; distribuyen tareas; cosen banderines; arman el menú que cocinan ellas mismas y hasta ensayan un show de tango para agasajar a los invitados.

Con unos 80 invitados promedio en los últimos festejos, cocinan tres discos de arado de guiso de lentejas que acompañan con rico vino, champagne y una abundante mesa dulce para el cierre.
Durante el acto de premiación, las cuatro mujeres solidarias agradecieron al Colegio de Farmacéuticos de Morón, Hurlingham e Ituzaingó que las vio crecer mientras desarrollaban allí su actividad profesional: “ahí nos conocimos, crecimos y compartimos muchos años de nuestras vidas”.
“Estamos convencidas de que lo que uno hace en la comunidad es lo más potente y lo que más nos sirve a todos. Esa es nuestra idea, queremos compartirla y quizás haya más personas a las que les parezca buena y decidan copiarla”, concluyen las Agosteñas que seguirán codo a codo en el desarrollo de la profesión, el amor por la práctica del tango, el deporte, los viajes, el senderismo y fundamentalmente por los que más necesitan.












