La calle Vilcapugio al 2700, en Pontevedra, es de tierra, y su geografía la completan casas bajas, de familias trabajadoras. De sus cumbres allá en lo alto sobresalen los tanques de agua, y a lo sumo alguna que otra antena de televisión satelital. Es un barrio extremadamente tranquilo, en donde todos los vecinos se conocen.
En estos días esa paz se vio alterada por el infortunio que vivió uno de sus habitantes, que se encontró con la vivienda usurpada de un día para el otro. Le llamó la atención a la gente de la zona ver a un joven de 17 años cortando el pasto y removiendo algunas cosas, aunque cuando le preguntaron quién era sólo se limitó a responder que había ido a realizar un trabajo de desmalezamiento. Raro, porque el terreno no estaba desprolijo.
De inmediato le avisaron al dueño, al que conocen desde hace más de una década. En rigor, le preguntaron si él había contratado ese servicio, porque desconfiaron de la contestación del joven. Ahí saltó la ficha: el hombre no había autorizado el ingreso a su casa y montó rápidamente en una montaña de nerviosismo. Se encontraba en Hurlingham, en la casa de un hijo en la que se había instalado para hacer trabajos de jardinería y changas luego de ser despedido de su empleo.
La víctima realizó la denuncia y cuando la Policía confirmó que se trataba de un menor de edad notificaron al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de Morón. El fiscal Pablo Cabrejas dispuso entonces la identificación del menor, constatar si tenía antecedentes penales e iniciar una causa por usurpación de propiedad. Pero como no surgió nada irregular en el prontuario del joven, entonces decidieron apostar a la vía del diálogo.
Un camionero de Manaos: “no me alcanza para el alquiler”
Lo curioso del caso fue que, cuando la investigación avanzó, se estableció que quien se había instalado en la casa de Pontevedra era en rigor el padre del menor de edad, un trabajador camionero de la empresa Manaos, de La Matanza, que se intentó justificar cuando habló con la justicia: “mi sueldo no me alcanza para pagar un alquiler”.
Sin embargo, estaba cometiendo un delito, por lo que la justicia inició una mediación para evitar llegar a lo que se conoce como lanzamiento, que no es otra cosa que una orden de desalojo compulsivo. En el medio, el dueño de la casa constató que había ingresado un auto de culata a la propiedad y le estaban llevando sus pertenencias.

Y cuando la mediación avanzó apareció una estafa, que lógicamente no tiene ningún tipo de papel que la sustente en los tribunales: el camionero que usurpó la vivienda se defendió diciendo que a él se la había vendido por redes sociales un grupo de personas que supuestamente comercializa viviendas sin dueños a precios mucho menores que los de mercado. Presuntamente abonó 15 millones de pesos para tener casa propia.
La mediación judicial
La mediadora del Departamento Judicial Morón Miriam Castro, auxiliar letrada en la Oficina de Resolución Alternativa de Conflictos (ORAC), intervino para acercar a las partes y evitar incidentes. “Yo no le quise usurpar la casa a nadie. La compré de buena fe, hasta con papeles (que eran apócrifos, por cierto) y en la desesperación me metí”, se sinceró el camionero. Fue ahí que le plantearon los dos caminos legales: o que se retire de manera pacífica o quedar expuesto a un proceso penal que podría llevarlo a la cárcel.
“No, yo no quiero tener problemas”, respondió. El tema es que el usurpador había tenido un paso previo por la justicia acusado de un homicidio tentado en el que, asegura, no tuvo nada que ver, pero le hizo pasar 5 años tras las rejas. ¿Resultado final? Tomó sus cosas y se retiró de la casa luego de ponerse de acuerdo con el propietario y hacer el inventario de rigor para determinar que no faltara nada.
“Asumió que lo que hizo estuvo mal, pidió disculpas y se retiró. De todos modos, hay toda una movida que pareciera está recrudeciendo: son varios los casos de estafas con ventas de terrenos que pueden verse por redes sociales. El mensaje es claro: desconfiar de todas estas ofertas que luego son un dolor de cabeza”, reflexionó una fuente que intervino en el proceso ante la consulta de Primer Plano Online.











