Un paciente de 32 años llegó al Hospital Posadas después de haber recibido más de 40 descargas eléctricas que su cardiodesfibrilador aplica directamente al corazón cuando detecta que está teniendo un ritmo peligroso que puede poner en riesgo su vida. De inmediato, el equipo médico logró identificar las zonas de su corazón que estaban provocando esas alteraciones y las trató para evitar que volvieran a aparecer.
El paciente había sufrido un infarto extenso en 2018 que había dejado una importante cicatriz en el corazón y afectado su funcionamiento. En 2019 le habían colocado un cardiodesfibrilador, un dispositivo que detecta alteraciones graves del ritmo cardíaco y, cuando es necesario, aplica una descarga para recuperar el ritmo normal.
En los últimos meses comenzó a tener episodios cada vez más frecuentes de taquicardia ventricular, una alteración del ritmo cardíaco que puede ser mortal. Los medicamentos no lograban controlar el problema y el cardiodesfibrilador tuvo que darle más de 40 descargas para tratar de detener esas arritmias.

Ante esta situación, el equipo del Posadas decidió realizar una intervención de alta complejidad para encontrar exactamente qué partes del corazón estaban generando las arritmias y actuar sobre ellas. El procedimiento duró cerca de siete horas y permitió tratar dos tipos diferentes de taquicardia ventricular.
La reconstrucción de cómo funcionaba ese corazón
Para localizar las zonas responsables, los profesionales utilizaron un sistema de navegación en tres dimensiones, imágenes del corazón en tiempo real y una ecografía realizada desde el interior del corazón. Estas herramientas permitieron reconstruir cómo funcionaba eléctricamente el corazón y ubicar con precisión las áreas que estaban provocando las arritmias.
El procedimiento fue especialmente complejo porque el paciente tenía una extensa cicatriz en el corazón como consecuencia del infarto que había sufrido. Por eso, el caso requirió una planificación detallada y el trabajo conjunto de los equipos de Electrofisiología, Hemodinamia y Anestesia.
Antes de realizar la intervención, los especialistas del Posadas también intercambiaron información con equipos médicos de Chile, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia y Países Bajos para analizar distintas alternativas de tratamiento y definir la estrategia más adecuada para este caso.
Después de la intervención, el paciente evolucionó favorablemente y hasta el momento no volvió a presentar episodios de taquicardia ventricular ni recibió nuevos impulsos eléctricos de su cardiodesfibrilador. Continúa con tratamiento médico y seguimiento especializado. Según se detalló oficialmente, la intervención permitió controlar una situación que se había vuelto crítica y evitó que el paciente tuviera que avanzar hacia un trasplante cardíaco.











