Un nutrido grupo vecinal con arraigo en la localidad de Ciudad Jardín está en pie de guerra contra el Municipio de Tres de Febrero: resisten diversos proyectos de desarrollo inmobiliario en la zona que, aseguran, “cambiarán para siempre” la fisonomía de los barrios de esa localidad.
En particular hay tres proyectos que actualmente concentran las principales miradas: la conocida como “parcela 19”, un terreno delimitado por las calles Aviador Benjamín Matienzo, Boulevard Finca, De los Claveles y Alas Argentinas, donde se proyecta la construcción de 50 viviendas; un complejo de canchas de paddle ubicado sobre la avenida Wernicke al 2200; y una torre de 9 pisos en el ingreso a la localidad.
En todos los casos, los emprendimientos cuentan con habilitación del Municipio, que obtuvo respaldo en el Concejo Deliberante para modificar el Código de Ordenamiento Urbano (COU). Sin embargo, habitantes de la zona que se oponen coinciden en remarcar que “no todo lo legal es legítimo” y enfatizan que “el progreso no se mide en pisos sino en calidad de vida”.
“Muchos vecinos fuimos a luchar al Concejo Deliberante para que no se aprobara el permiso para hacer más de 50 viviendas. Sin embargo, se aprobó para que sea realizado sobre calles estrechas, lo que va a generar un caos. Se logró frenar con una cautelar que todavía está vigente”, recalcó Samanta Lagruta, una de las protagonistas de la protesta.
Las protestas en la Plaza del Avión y lo que argumenta el Municipio
Los domingos ese grupo vecinal se reúne en la conocida como Plaza del Avión, emblema de la ciudad. Ahora siguen, sobre los hechos que de a poco se van consumando y aseguran es un desperfilamiento de la zona. Esos vecinos no quieren nuevas viviendas: pretenden un parque público.
Victorio Taccetti es otro de los habitantes de la localidad que se sumó a las protestas. “Ciudad Jardín nació como una comunidad organizada, o sea, territorialmente organizada. Hay casas bajas, hay edificios de departamentos de 3 pisos y hay centros comerciales. Está prohibido hacer comercio fuera de esos lugares, y eso funciona muy bien”, destacó. En su interpretación, si eso cambia tiene una sola explicación: “la corrupción”, aseveró.
Cuando el Ejecutivo hizo público el proyecto dejó en claro que el plan oficial estipula que se “respete completamente la identidad característica del barrio, el Código Urbanístico actual y las instituciones que conviven en ese lugar”, como la Biblioteca popular, el Centro de Atención al Vecino (CAV), el Museo Zeyen, el Baldío Teatro, el centro cultural de la Sociedad de Artistas Plásticos Independientes (SAPI), los Bomberos Voluntarios y el Centro de Salud 7.
De hecho, el argumento central al que apeló el Gobierno del por entonces intendente Diego Valenzuela es el de “refuncionalizar las tierras a fin de potenciar las posibilidades urbanas y permitir regularizar las construcciones existentes”. Además, describieron que la iniciativa “combina la condición patrimonial de la urbanización” de esa localidad con los conceptos de “vivienda conectada y accesible, buscando incrementar las posibilidades de acceso” a la casa propia.
“Defendamos lo que somos: un barrio pensado para encontrarnos, no para encerrarnos”, respondieron desde la comisión vecinal que se opone al nuevo urbanismo planteado. El pedido lo grafican con lo que sucede con el complejo de canchas de paddle: “de golpe tenemos reflectores 24-7 funcionando, mucho tránsito, peloteo contante, y eso tiene nada que ver con la fisonomía y la arquitectura del barrio”, cerró Samanta.
En 2019, la Cámara de Diputados bonaerense declaró su beneplácito por conmemorarse el 1 de marzo de ese año el 75° aniversario de Ciudad Jardín, a la que definieron como “un proyecto urbanístico y edilicio pionero en el país y en toda Latinoamérica, que se distingue por el equilibrio entre la naturaleza y la habitación humana”. El texto fue impulsado por el actual concejal del peronismo en Tres de Febrero -por entonces diputado- Juan Debandi.














