Como los rugbiers del caso Báez Sosa, el pacto de silencio de los acusados del crimen de Gabriel Izzo en Merlo

Durante las jornadas de debate se escuchó el testimonio de la médica forense que constató las lesiones padecidas por la viuda de la víctima fatal, Silvana Petinari, quien hasta perdió un ojo en medio del brutal ataque. Esta semana se esperan los alegatos de las partes y luego se sabrá la sentencia, que puede ser hasta perpetua.

Concluyeron las audiencias para conocer testimonios de testigos en el marco del juicio por el crimen del empresario Gabriel Izzo en su casa de Italia al 1000 en San Antonio de Padua, en Merlo, y las gravísimas heridas que padeció su viuda, Silvana Petinari, quien sobrevivió de milagro. Como ocurrió en el caso del asesinato de Fernando Báez Sosa ocurrido en Villa Gesel en 2020 a la salida de un boliche, los imputados también optaron por un pacto de silencio.

Como informó Primer Plano Online, que cubre el debate en exclusiva, los acusados son Víctor Ricardo Martín Fernández Galarza (27), Jonathan Ricardo González (alias ‘Monarca’, 33) y Brígido Achucarro González (alias ‘El Paraguayo’, 36), quienes enfrentan cargos por los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego, homicidio agravado criminis causa agravado (por Izzo); homicidio agravado en grado de tentativa (por Petinari); y portación ilegal de arma de guerra.

Juicio por el crimen de Gabriel Izzo en Merlo
Cristian Toto, Andrea Bearzi y Alejandro Rodríguez Rey, jueces del Tribunal Oral Criminal N° 6 de Morón a cargo del debate

El otro sentado en el banquillo es Walter Rodríguez Sierra (55), el ‘Uruguayo’, a quien se lo acusa de ser partícipe necesario por haber aportado el auto VW Gol gris con el que la banda se trasladó hasta la vivienda y con el que luego escapó. Es el único que llegó en libertad al debate y su abogado, Javier Baños, insiste en su inocencia. Será juzgado más adelante por un problema de su abogado defensor Diego Correa, sindicado como el cuarto integrante de la banda.

El juicio se desarrolla en el Tribunal Oral Criminal N° 6 de Morón ante los jueces Andrea Bearzi, Alejandro Rodríguez Rey y Cristian Toto. La particularidad del caso es que como fiscales actúan Patricio Pagani y Claudio Oviedo: el último de los nombrados fue quien investigó el hecho y está sentado en ese lugar por pedido de la familia víctima de aquel brutal episodio.

Lo que se debatió hasta el momento

Salvo Rodríguez Sierra, que aceptó hablar ante los jueces y reiteró lo que había dicho en la instrucción del caso, el resto de los imputados optó por el silencio. Ninguno declaró por recomendación de sus abogados tal cual hicieron luego de ser detenidos. Válido es aclarar que están en su derecho de no hablar.

Cabe recordar que la justicia logró identificarlos por huellas dactilares halladas en el lugar del crimen y por cámaras de seguridad posteriores al ataque, por caso, de la estación de trenes de Ituzaingó, a donde se trasladaron para dispersarse. También en calles internas de la localidad de Libertad, en Merlo, otro de los destinos que eligieron para huir luego de repartirse el botín robado.

A esa información llegaron rápidamente investigadores de la DDI Morón, quienes en pocos minutos posteriores al crimen ya tenían establecido hacia dónde se había ido el auto de los asesinos. Ese rodado lo hallaron estacionado en la vía pública, sobre la calle Gervasio Pavón al 3500, en Castelar sur.

“Estuve 53 días detenido en comisaría y cuatro meses con arresto domiciliario simplemente por no haber hecho la transferencia del auto”, había dicho Rodríguez Sierra durante la instrucción del caso. Eso mismo repitió en el juicio. “No tuve nada que ver y espero que los responsables a los que encontraron paguen por el hecho terrible que cometieron”, se sinceró en una entrevista con el programa Primer Plano.

Silvana Petinari: lesiones que le pudieron ocasionar la muerte

También expuso la médica forense que constató las lesiones padecidas por la viuda de la víctima fatal, Silvana Petinari. “Me falta un ojo (el derecho), tengo la yugular cortada, la clavícula cortada, dos puntadas en la ingle y una en la cola”, describió la mujer herida de gravedad en el ataque y cuya vida corrió peligro: permaneció un mes y medio internada.

Lo más importante del aporte de la profesional perito es que confirmó que los agresores usaron más de un arma para atacar a la mujer. Y reveló que en su organismo hallaron restos de un proyectil que tocó la aorta desde adentro, según detectaron en la tomografía de cuello que le realizaron. La hipótesis es que también fue baleada.

El resto de las lesiones también pudieron haber sido cometidas con objetos contundentes como una manopla o culatazos con algún revólver. Y hubo algo en lo que no dejó dudas: “la gravedad de las lesiones que padeció son incompatibles con la vida, podrían haberla llevado a la muerte aún con intervención médica inmediata”.

Ahora se espera que esta semana se realice la jornada de alegatos de las partes para que después el tribunal haga conocer la sentencia. Cabe aclarar que la Fiscalía contaba con 311 testigos, pero que en una evaluación fina y para abaratar los tiempos del debate podía bajar esa cantidad a 42, que tampoco llegaron a declarar por no ser necesario para el debate.

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