Detuvieron en Ituzaingó a una ex cabo de la Policía Federal Argentina acusada de venta de drogas al menudeo bajo la modalidad delivery, actividad ilegal que llevaba adelante con su novio, que también quedó a disposición de la justicia.
Se trata de Karina Antonella Curima (33), quien fue exonerada en 2024 de la mencionada fuerza por haber participado en un episodio del que dio cuenta Primer Plano Online en su momento: las amenazas a un inquilino para que se retire de la vivienda que alquilaba y cuyo contrato estaba vencido.
Luego de un llamado al 911, personal de la Estación de Policía de Ituzaingó se presentó en la vivienda y detuvo al sospecho que había causado la intimidación, que usó el arma reglamentaria de Curima. Por eso el hombre quedó detenido y su pareja de entonces también, porque tendría que haber tenido bajo custodia el arma.
Un año después de aquel episodio la mujer fue exonerada de la Policía Federal. Arrancó una nueva vida en Ituzaingó, pero de repente vecinos empezaron a desconfiar de lo que ocurría en inmediaciones de su domicilio y el de su novio actual. Por eso una denuncia anónima habilitó la investigación, que desembocó en dos allanamientos realizados en la madrugada de hoy viernes.
Los domicilios allanados
El primero sobre la calle Fernando Fader al 1800, entre El Tordo y Niceto Vega; el segundo sobre la misma arteria, pero a la altura del 2100, entre Pinto y Villegas. Personal de la DDI Morón detuvo a Curina y a Matías Alfredo Frías (33), sindicado como el otro responsable de la actividad ilegal. Ambos quedaron a disposición de los fiscales Marisa Monti y Emiliano Rodríguez Reggiani, de la UFI N° 9 de Morón.
Según la investigación judicial, que contó con el aval de la jueza de Garantías Laura Mariel Pinto, la operatoria de la pareja combinaba venta desde el interior de la vivienda de Curima y reparto mediante modalidad delivery en autos de aplicaciones. Durante las requisas en ambas fincas secuestraron 43 envoltorios de nylon con cocaína fraccionada para su comercialización, una balanza de precisión, tres teléfonos celulares y un handy con frecuencia policial, elementos considerados de interés para la causa.
Las tareas para identificas los domicilios y la mecánica de la actividad incluyeron seguimientos encubiertos, vigilancias fijas y móviles, observaciones dinámicas y registros fílmicos para documentar las evidencias. En ese material recabado quedó determinado que la venta se realizaba tanto en la vivienda de la expolicía como en destinos prefijados.
La investigación contó con el aporte de filmaciones aportadas por el Laboratorio de Imágenes del Municipio, que suministró material fílmico y colaboró en los seguimientos de los sospechosos. Curima y Frías esperan ser indagados por la justicia bajo cargos de tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización.












