La edición celebró su 15° aniversario a nivel global en un encuentro que reunió este domingo a más de 6.500 motociclistas que recorrieron las calles porteñas con sus motos vintage y modern classic, en una jornada pintoresca donde el estilo y la solidaridad fueron protagonistas.
A diferencia de otros años, el punto de encuentro principal no fue la tradicional Facultad de Derecho, sino la zona del Planetario, que se convirtió en el escenario de una postal única: cientos de motos clásicas, riders vestidos con trajes, corbatas, tiradores y camperas retro, compartiendo una causa mucho más profunda que la pasión por las motos.
El Distinguished Gentleman’s Ride (DGR) nació en 2012 y rápidamente se transformó en el evento benéfico motociclista más importante del planeta. Actualmente se realiza en más de 1.000 ciudades del mundo de manera simultánea y tiene como objetivo recaudar fondos y generar conciencia sobre el cáncer de próstata y la salud mental masculina.
Desde 2016, la fundación Movember acompaña oficialmente al DGR. Gracias al aporte de sponsors y donaciones particulares, el evento recauda millones de dólares destinados a investigaciones, programas de prevención y asistencia para hombres en todo el mundo.
Lejos de ser una competencia, el DGR propone algo completamente diferente. No hay carreras, podios ni velocidad. La idea es disfrutar del paseo, compartir la experiencia y visibilizar una problemática de la que muchas veces se evita hablar.

El evento también tiene su sello característico: el estilo. Para participar, los motociclistas deben asistir con motos de estética clásica como Cafe Racer, Bobber, Scrambler, Tracker o scooters vintage, mientras que la vestimenta debe mantener el espíritu “dapper”, con looks elegantes y de época. Eso sí: el casco sigue siendo obligatorio.
Argentina volvió a destacarse como uno de los países con mayor convocatoria de la región. Además de Buenos Aires, hubo rides en ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza, Mar del Plata, Salta, Neuquén y Tucumán.
Entre motores, trajes y solidaridad, el Distinguished Gentleman’s Ride volvió a demostrar que las motos también pueden ser una herramienta para acompañar, ayudar y generar conciencia.











