¿Por qué nadie se mete? Entradera con ariete, alarmas vecinales, gritos e indiferencia del barrio en Ituzaingó

Ocurrió en Posta de Pardo, a pocos metros de Ratti, cuando una familia estaba preparando todo para la cena. Delincuentes simularon un allanamiento, rompieron los portones de acceso a la vivienda y el propietario de la finca alcanzó a saltar a la casa de un vecino. En casi tres minutos de terror, con los sonidos a fondo, no hubo ni un llamado al 911.

“Queremos plata”, le dijeron a Débora, la dueña de casa, los tres delincuentes que accedieron a la finca luego de doblegar el portón principal y la puerta de entrada al living. Actuaron con una maza rompe losas, usada en albañilería y símil ariete policial, y atacaron a la familia que estaba en sus actividades previas a la cena. Eran las 20.15 del jueves y el pánico se activó en el interior de la finca.

Ocurrió sobre la calle Posta de Pardo, a metros de la avenida Ratti y a pocas cuadras del centro de Ituzaingó. Las imágenes no tardaron en hacerse virales y en sembrar una enorme preocupación en autoridades políticas y policiales. Y en despertar al menos dos preguntas: ¿eran policías? ¿Por qué nadie se metió pese a las dos alarmas que se activaron y rompían los tímpanos?

Pese a todo lo que pudo haber pasado, los delincuentes se llevaron de la vivienda una Play Station, la billetera del dueño de la casa y un celular, las tras cosas de valor que vieron a su alcance y pudieron robar sin obstáculos. “No puedo decir que eran policías, pero sí gente que sabía lo que estaba haciendo. Tenían guantes, pasamontañas y hasta cubiertas las zapatillas”, contó la mujer a los medios que se apostaron frente a la vivienda.

El marido que alcanzó a escapar y dos alarmas activadas

Tal como se observa en las filmaciones, fue su marido quien alcanzó a escapar por una ventana y pasar a la casa de un vecino, desde donde activó primero una alarma propia y luego la comunitaria. El sonido, ensordecedor, estuvo al menos dos minutos dando aviso de que algo estaba pasando. Nadie salió a la calle ni llamó al 911. Incluso la mujer salió a la vereda a gritar “ayuda”, pero no se asomó ningún vecino.

Los ladrones tuvieron tiempo de salir caminando de la propiedad, se subieron al auto en el que los esperaba un cómplice al volante y huyeron. Al rato sí varios patrulleros llegaron para ponerse a disposición y tomarles la denuncia. Incluso la familia, molesta por la situación, se mostró distante con el trabajo de los uniformados.

El fiscal Marcelo Tavolaro, de la UFI Descentralizada N° 1 de Ituzaingó, quedó a cargo de la investigación. Ordenó un peinado de imágenes de cámaras de seguridad para intentar establecer la ruta de la fuga del vehículo y activó el protocolo con los anillos digitales de la región. No es el primer caso que hay en la zona (Morón incluido) de delitos similares.

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