Un día la casa estaba sucia. Otro día tenían un cumpleaños. Siempre surgió un por qué para que Sergio Sferco y su esposa Mabel Savina Fabbri, oriundos de Ituzaingó, no puedan ver a sus nietos, que viven en Merlo con su papá y su mamá.
Los niños, de 6 y 8 años, no tienen contacto con sus abuelos desde el 3 de abril de 2025, ni siquiera por video llamadas. En el medio, el pedido de intervención judicial para que se reanude el vínculo que todavía no fue resuelto. Y un diagnóstico de leucemia para la mujer, que está próxima a comenzar el tratamiento con quimioterapia.
“Mi hija adujo que nosotros hacíamos diferencias entre la nena y el nene y por eso no deja que los veamos. Pero cuando yo le pregunté a qué se refería no me lo supo explicar”, describió Sergio en conversación con Primer Plano Online. Un dato que no puede pasar inadvertido en el caso: tanto la madre de los menores, Carolina Florencia Sferco, como su esposo, Martín Ezequiel C. (el apellido no se publica por ser el de los menores) son funcionarios de la justicia. Ella trabaja en Morón y él de San Isidro.

A partir de varios meses sin vínculo con sus nietos, en octubre pasado Sergio y Mabel iniciaron una demanda que recayó en el Juzgado de Familia N° 7 del Departamento Judicial Morón, a cargo del juez Víctor Hugo Bonavia, que tiene una fecha clave por delante: hay una audiencia prevista para el próximo 28 de mayo.
Lo que resulta por lo menos curioso es que, según detalló a Primer Plano Online el abogado Diego Souto, que representa a los abuelos, ni el padre ni la madre de los chiquitos se opusieron a la revinculación. Sin embargo, lo que sí pidió el papá es una pericia psiquiátrica sobre la abuela de los niños. Según interpretan en esa parte del litigio, son “cuestiones burocráticas para demorar la resolución”.
“Siempre pudimos ver la felicidad en sus rostros”
“Como vivimos a poca distancia visitábamos regularmente a nuestros nietos, que incluso permanecían en nuestra casa, es decir, quedaban a nuestro cuidado. Todavía tenemos sus juguetes, ropa, vajilla, sus bicicletas, que el padre no permitía que usen y menos que los llevemos a una plaza, por ejemplo. De todos modos, siempre pudimos ver la felicidad en sus rostros”, describió Sergio en la presentación que realizó ante la justicia pidiendo una medida cautelar.
Sferco padre pidió una audiencia personal con el juez interviniente, pero no fue aceptado ese cónclave y la fecha de una conciliación entre las partes se fijó para fines de ese mes. El argumento central del reclamo se encuentra en la reforma del Código Civil y Comercial, que establece que quienes tienen a su cargo a menores de edad “deben permitir la comunicación con sus ascendientes, descendientes, hermanos bilaterales o unilaterales y parientes por afinidad en primer grado”. En caso de no hacerlo, siempre que los niños quieran, deberá ser la justicia la que resuelva la situación.
Es tal la angustia de esos abuelos que están dispuestos a ir a un lugar público y con asistente social mediante para poder pasar un rato con los chicos. “La última vez que los vimos fue el día del cumpleaños de la nena, cuando salió de la escuela. Pero mi hija los subió al auto y se los llevó mientras la criatura gritaba y pedía por nosotros”, cerró.
Como medida cautelar, el reclamo del matrimonio de adultos mayores es que el Juzgado de Familia resuelva un régimen provisorio de visitas y de comunicación con sus nietos con una frecuencia de, por lo menos, dos veces por semana con una duración mínima de 3 horas por día, y con un fin de semana por medio en forma alternada. 28 de mayo, día clave.











