Otro caso de gatillo fácil conmueve a Ituzaingó: un policía de la Ciudad mató a joven que iba a jugar al fútbol con un amigo. La explicación que brindó el efectivo es que pensó que lo iban a asaltar y sacó su arma reglamentaria para defenderse. En esas circunstancias baleó a ambas víctimas, de las cuales una terminó muriendo en la madrugada de hoy viernes.
El hecho sucedió anoche sobre la calle Martín Rodríguez al 3600, a metros de la calle Perdomo, del barrio San Alberto. Por allí circulaba en moto y con su esposa Lucas Adrián Gómez, perteneciente a la División Especial de Tránsito de la fuerza porteña, y según su propio relato dos jóvenes se acercaron hacia él. “Pensé que me iban a robar”, fue lo que explicó el agente, una declaración que tomará valor judicial cuando la efectúe ante la justicia.
Lo cierto es que en la balacera resultaron heridos Daniel Enrique Kuhne (20) y Juan Cruz Leal (20), dos jóvenes del barrio que nada tienen que ver con el delito: iban a jugar a la pelota con amigos. El primero de ellos recibió un disparo debajo de la tetilla izquierda; el segundo, en ingle y tórax.
Diego Roda, el caso de gatillo fácil que conmovió a Ituzaingó
A las 5 de hoy los médicos del Hospital Güemes de Haedo, a donde ambos fueron trasladados, confirmaron el deceso de Leal, lo que provocó una profunda conmoción en la comunidad. Kuhne, en tanto, fue dado de alta y está listo para brindar declaración testimonial sobre lo ocurrido.

El efectivo policial quedó detenido bajo cargos de doble homicidio agravado (uno en grado de tentativa) a disposición de la fiscal María Alejandra Bonini, de la UFI Descentralizada N° 2 de Ituzaingó. La funcionaria ordenó la realización de la autopsia al cuerpo de la víctima fatal, mientras la Policía de la Ciudad inició el protocolo para su expulsión de la fuerza, que arranca con su lógica desafectación.
El distrito todavía está atravesado por un caso que conmocionó a la opinión pública: fue el asesinato del comerciante Diego Roda ocurrido el 12 de septiembre de 2016, que luego de varios meses de investigación se terminó confirmando como un caso de gatillo fácil que todavía aguarda por justicia. El principal acusado, el expolicía Fernando Grané, espera el juicio por jurados para conocer su condena. El resto de los participantes recibieron diversas penas en el último año.










