Impactante video: un trabajador perteneciente a la Secretaría de Seguridad del Municipio de Ituzaingó se defendió de un intento de robo, intercambió balazos con uno de los delincuentes que lo abordó y logró poner en fuga a la banda. Todo sucedió en la localidad de Laferrere mientras la víctima realizaba viajes para una aplicación y finalizó con el atacante frustrado detenido horas después en un hospital.
Fuentes de la investigación revelaron a Primer Plano Online que la secuencia sucedió el pasado domingo 15 de febrero minutos después de las 9 de la mañana, cuando todavía llovía fuerte en las calles del conurbano. El chofer, que en sus ratos libres realiza traslados con su auto particular Fiat Mobi rojo, había llevado a tres pasajeros hasta un culto evangélico ubicado sobre la calle Luis Vernet, casi esquina Soberanía Nacional.
Video: empleado de Secretaría de Seguridad de Ituzaingó se defendió a balazos de intento de robo en Laferrerehttps://t.co/46GXxBSQh0 pic.twitter.com/dzZtpw3Vjm
— Primer Plano (@primerplanotv) February 17, 2026
En esas circunstancias, la víctima estacionó su auto frente al domicilio de destino y esperó que primero descienda el hombre que viajaba como acompañante, que abrió el templo. Mientras eso ocurría, las dos mujeres que se quedaron en la parte trasera para no mojarse con la lluvia aguardaron que las puertas de la iglesia se abran para ingresar directamente. Es ahí que aparecieron en escena los delincuentes.
Las imágenes son elocuentes: desde el asiento del conductor, el empleado (con una remera roja) disparó para evitar el asalto cuando se vio apuntado por el malviviente. Los cómplices del ladrón lo aguardaban metros más adelante, en un auto negro con el que finalmente escaparon sin concretar el delito a raíz de la defensa de la víctima. El frustrado delincuente, en tanto, corrió hacia la esquina contraria al sentido del tránsito.
La mentira que se descubrió en el hospital
Una vez que todo ocurrió, el pasajero de camisa blanca le ofreció al conductor ensangrentado llevarlo al hospital para su rápida asistencia: no sabía bien si había sido herido de bala. Lo cierto es que a las dos cuadras ambos se dieron cuenta que eran cortes superficiales producto de las astillas de los vidrios. Entonces se dirigieron a la comisaría a realizar la denuncia de lo ocurrido.
Una vez interiorizada del hecho, la Policía recopiló una serie de videos que permitieron establecer con nitidez lo que pasó. Y hubo un dato que completó la secuencia: un joven se presentó a la tarde en el Hospital Simplemente Evita, de González Catán, casi 10 horas después del ataque, con un balazo en el brazo izquierdo sobre el cual le mintió a los médicos: dijo que lo quisieron asaltar y le dispararon.


Rápidamente sus dichos entraron en contradicción y fue su propia familia la que lo expuso: efectivos policiales fueron hasta su casa y confirmaron que le había pedido esa mañana el auto a su cuñado, un Fiat Palio negro (el mismo del cual bajó en la balacera). Además, sus allegados hicieron entrega de la vestimenta que había usado esa mañana Raúl Giuliano Amarilla (32), el sujeto que quedó de inmediato detenido bajo cargos de robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa.
Su detención estuvo a cargo de personal de la comisaría de Laferrere, que tuvo el aval de la Fiscalía Descentralizada N° 2 de La Matanza para el procedimiento. Es que Amarilla tiene varios antecedentes penales y había salido de la cárcel hacía cinco meses luego de purgar condena por el delito de robo automotor y tentativa de homicidio.










