Una historia increíble se descubrió después de una salidera bancaria que sufrió un hombre que había retirado 30 millones de pesos de una entidad financiera del centro de Morón: la víctima fue emboscada por motochorros, que terminaron robándole el dinero, aunque en rigor el botín se lo llevó un joven que apareció en escena con pretensiones de colaborar con la Policía.
Primer Plano Online reconstruyó con imágenes y documentación cómo sucedió la secuencia delictiva a plena luz del día. Todo arrancó en la intersección de la avenida Hipólito Yrigoyen y Alcalde González Barbosa, a una cuadra del Cementerio Municipal. Allí el hombre asaltado, que circulaba a bordo de una VW Amarok azul cuando frenó en el semáforo y fue atacado por los delincuentes: uno por la ventanilla izquierda y el otro por la derecha.
“El que fue por del lado del acompañante rompió el vidrio trasero derecho y manoteó a una bolsa multicolor de un supermercado en donde estaba guardado el dinero. De inmediato ambos huyeron en la moto a toda velocidad”, describieron voceros de la investigación. Sin embargo, los ladrones cometieron un yerro: luego de circular unos metros pegaron la vuelta y volvieron a pasar por el lugar en el que quedó la víctima, que les tiró la camioneta encima para evitar que se fuguen.
Es que uno de los malvivientes, el que viajaba en la parte trasera, se incorporó rápidamente y empezó a correr hacia calles laterales, mientras su cómplice quedó tendido en el suelo. Entonces el hombre asaltado empezó a pedir ayuda para que el ladrón que corrió con el dinero en su mano no se escape mientras llegaba la Policía. Y ahí comenzó el segundo capítulo de la historia, con un motociclista “solidario” que en realidad terminó quedándose con el botín.
Las cámaras de seguridad, claves para descubrir una gran mentira
En su huida, que quedó filmada por distintas cámaras de seguridad, el motochorro fue descartando primero el casco, luego la bolsa con plata y finalmente se entregó rodeado por la Policía. En su carrera realizó un trayecto reconstruido por cámaras de seguridad: corrió hasta la calle Alcalde Benito Rivas por Eva Perón para alejarse del lugar del hecho. Para lograr su aprehensión fue clave el aporte de un motociclista, identificado como Martín Emilio Ocampo.

Justamente Ocampo es el protagonista de la parte más insólita del hecho policial. Es que luego de ayudar a los uniformados a detener al delincuente que cometió la salidera, identificado como Maximiliano Fabián Prado, rápidamente se desentendió de la escena y realizó, en dirección inversa, el recorrido que antes había trazado del ladrón. Y llegó hasta una vivienda en la que el detenido había descartado la bolsa con plata: metió la mano a través de una reja, tomó el botín y se fue. Es síntesis: se adueñó de la plata robada.
Al rato se presentó en la comisaría 1ª de Morón para declarar bajo juramento de ley lo que había visto y contó una parte de su verdad, que terminó siendo una gran mentira: habló de cómo ayudó a los policías a detener al motochorro pero nada contó de que se llevó la plata en la cajuela de su moto. Por eso, a raíz de que no cerraba la historia, los investigadores revisaron cámaras de seguridad de la zona y descubrieron su mendacidad de relato.
Allanamiento y sorpresa: una camioneta recién comprada
A raíz de las evidencias, el fiscal Claudio Oviedo, de la UFI N° 5 de Morón, solicitó un allanamiento en la vivienda de Ocampo ubicada en Villa Adelina, San Isidro, en donde fue aprehendido el sujeto y detectaron otro elemento que lo expuso: ese mismo día había comprado una camioneta Honda HR-V, que canceló de contado. Y un rato después contrató un seguro para el vehículo a su nombre. Sin embargo, cuando los policías le preguntaron qué había hecho con el dinero, respondió: “lo até mal y lo perdí en el camino”.


Ocampo no tiene antecedentes y ayer jueves 1 de enero se negó a declarar ante el fiscal, pese a lo cual recuperó su libertad por la imputación que le cupo: encubrimiento por ocultar dinero proveniente de un delito y falso testimonio. De todos modos, el auto que había comprado quedó secuestrado y a disposición de la justicia.
En el caso de Prado, el motochorro detenido, quedó con cargos por los delitos de robo agravado por empleo de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no puede tenerse de ningún modo por acreditada y que no fue secuestrada. El delincuente ya tiene condenas previas por circular con una moto robada: había sido sentenciado a un año y 4 meses de prisión en suspenso el 5 de junio de 2025.










