Erró Unión pero también falló Emmanuel Giménez, uno de los mejores ejecutantes de Morón. De ahí hasta el final, todos los penales fueron pateados con enorme calidad y jerarquía, tanto por los santafesinos como por los muchachos de Walter Otta. Se notó mucho estudio y concentración a la hora de las ejecuciones. No era sólo el premio económico el que estaba en juego de 1.142.000 pesos sino la chance de seguir haciendo historia.
“Fue una alegría inmensa, la más importante de mi carrera. Hicimos todo lo que nos pidió el técnico y lo pudimos ganar en los penales”, resumió Julio Salvá, el héroe de la noche cordobesa. “Pensamos en la B Nacional y cuando nos toque lo vamos a querer ganar como en las etapas anteriores”, continuó el arquero que se incorporó para ésta temporada y aguarda su lugar detrás del intocable Milton Álvarez. Lo que queda claro es que el arco del Gallo está custodiado a la perfección.










