Después de la nota de Primer Plano Online, el edificio Charnot de Castelar dejó de arrojar aguas a las calles

El consorcio elaboró un informe exclusivo para Primer Plano Online, con los trabajos realizados y explicó el motivo de la emanación que originaron la queja vecinal. Tras la publicación del caso, la administración del inmueble mantuvo reuniones con autoridades municipales y con instituciones de la zona. El fluido salía desde la calle Avellaneda al 900 y realizaba una trayectoria de 800 metros.

Después de la nota publicada por Primer Plano Online titulada “La ruta del agua podrida en Castelar: quejas vecinales por un edificio que arroja desechos a la vía pública”, la administración del inmueble brindó las explicaciones de rigor sobre lo ocurrido y detalló cuál fue el inconveniente que atravesaron para llegar a la situación que motivó el reclamo.

La nota enviada a la redacción de este medio está firmada por Miguel Ángel de Bueno, copropietario de la edificación, y comienza narrando que “las intensas lluvias de marzo del corriente año y el ascenso de la napa freática, generaron una inundación muy severa en los subsuelos del Edificio Charnot”.

“Llegamos a tener más de un metro de agua, afectando bauleras, cocheras, vehículos, bienes personales y la sala de medidores. Esto nos dejó sin ascensores y afectó en particular a muchos adultos mayores y personas con movilidad reducida, lo que agravó aún más la situación”, continúa en el detalle de lo ocurrido. Cabe recordar que la protesta que habitantes de la zona hicieron saber a Primer Plano Online fue la por emanación de fluidos desde la calle Avellaneda 953 que se extendía por más de 800 metros.

“Durante estos meses trabajamos de manera coordinada un grupo de vecinos junto con la administradora del consorcio, Olga Lozano, para enfrentar la emergencia. Entrevistamos a más de 15 empresas y profesionales, y prácticamente todos coincidieron en que la única solución definitiva es construir un Sistema de Depresión de Napas”, agregó el responsable.

Reuniones con vecinos e instituciones

En paralelo, la administración de Charnot mantuvo reuniones “con varios vecinos afectados aguas abajo”, quienes “necesitaban saber la magnitud del problema y por qué era importante avanzar en una solución de fondo”. Según describió de Bueno, en cada encuentro informaron que estaban trabajando en analizar las alternativas para evitar que sigan emanando aguas a las calles.

En ese recorrido “contamos con el apoyo de instituciones de la comunidad”, indicó el copropietario de Charnot, y puso como ejemplo al club Argentino de Castelar, cuyo presidente, Carlos Gestó, “presentó una nota de apoyo a la Unidad de Gestión Comunitaria (UGC) 4”. También tuvieron encuentros con el titular de esa dependencia del Municipio, Antonio Galati, quien “suspendió temporalmente sanciones por derivación del agua a la vía pública, concilió con vecinos afectados y nos ayudó a llegar al intendente Lucas Ghi”.

También informaron que el secretario de Obras y Servicios Públicos del Municipio, Osvaldo Carballo, visitó el subsuelo de Charnot y confirmó que existía “gran ascenso de napas, severa afectación de la infraestructura del edificio y una insuficiente loza de supresión”, por lo que recomendó construir un sistema de depresión de napas y dejó claro que no era posible instalar bombas municipales en la vereda ya que no existía boca de tormenta cercana.

Un freno a la descarga de agua a las calles

El pasado 19 de noviembre, luego de que el Municipio entregara el plano de infraestructura del edificio “fundamental para avanzar de manera segura en las obras definitivas”, iniciaron trabajos paliativos que fueron aprobados por la asamblea de vecinos que habita el inmueble.

El resultado ya es visible: se frenó la descarga de agua de napa hacia la calle. “En los próximos días, el secretario de Obras y Servicios Públicos cumplirá con su compromiso de reparar las rajaduras de Avellaneda al 900, que también contribuyen a las filtraciones hacia nuestro subsuelo”, completaron.

Para finalizar, desde Charnot expresaron “nuestras disculpas a los vecinos afectados aguas abajo”, y aclararon que se trató de “una situación ambiental que superó la capacidad inicial de respuesta técnica y económica del consorcio”. “Valoramos su paciencia y su acompañamiento mientras trabajamos en una solución definitiva”, finalizaron.

Al tiempo, enfatizaron que, desde que detectaron el problema impulsaron “un enfoque técnico y económico serio dada la magnitud de las inversiones” que deben realizar para detenerlo y que el agua que emergió a la vía pública “era de napa, limpia, no aguas servidas”. “Hoy ya logramos con una obra paliativa detener esa descarga y seguimos avanzando en la solución estructural final para proteger ambas torres”, cerraron.

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