Lo que queda después del delito: cómo el Municipio de Morón acompaña a víctimas en su volver a empezar

La comuna implementa un mecanismo de asistencia que tiene vinculación directa con las familias y que marcó un cambio de enfoque en la manera de abordar los traumas siempre latentes. Casos emblemáticos y el camino iniciado en busca de reparación con una certeza: “los derechos de las víctimas son derechos humanos y el Estado debe asumir un rol activo”.

Adriana Portillo llora. Contesta un mensaje de Primer Plano Online, toma impulso e hilvana algunas palabras, que las completa entre sollozos. “Sigo adelante por mis dos hijos. A mi marido lo llevo en mi corazón, en mi mente, y no hay día que no piense en él”, expresa la viuda de Esteban Freire, el panadero asesinado en su casa de la calle Maza al 1700 el pasado 6 de abril.

Del caso que atravesó a su familia sabe poco. Al principio iba a la Fiscalía, preguntaba y se ocupaba, pero con el correr del tiempo las obligaciones cotidianas la hicieron poner la mente en otra cosa. “Me han pasado muchas cosas en este último tiempo, duermo poco y sigo esperando por justicia sin pedirle nada a nadie y agradeciendo la ayuda recibida”, reflexiona.

La mujer está todavía quebrada, aunque de pie. Ayer acompañó a su hijo menor, que cumplió 14 años y debió soplar las velitas sin papá. “Nunca pensé que iba a tener una basura como vecino”, manifiesta sobre uno de los detenidos por el crimen de su esposo, quien permanece tras las rejas. Es considerado por la justicia como el entregador y uno de los responsables del asesinato.

“Mi marido siempre reconocía en mí la fortaleza. Yo delante de los demás soy fuerte, pero internamente ver a mis hijos sin padre me parte el alma”. Interrumpe la frase otra vez por las lágrimas. Y deja fluir palabras de gratitud para quienes no lo dejaron caer: familiares, conocidos, vecinos y también al Centro de Asistencia a la Víctima del Municipio de Morón, organismo dependiente de la Secretaría de Seguridad.

Qué es y cómo funciona el Centro de Asistencia a la Víctima de Morón

En el marco de la reorganización que tuvo la estructura a partir de la decisión del intendente, Lucas Ghi, y de la designación de Damián Cardoso como nuevo titular de la Secretaría de Seguridad, el Municipio consolidó una política especializada en la atención, asistencia y contención de las víctimas de delitos, con vínculo directo con las familias que atraviesan situaciones de violencia e inseguridad.

Así, se implementó a nivel local la Dirección General de Atención, Asistencia y Contención a la Víctima, estructura que marcó “un cambio de enfoque en la manera de abordar la problemática”, describe Cardoso. “Nuestro objetivo es marcar la diferencia en el tratamiento de las personas que padecen este tipo de hechos y sus familias. Tratamos de estar cerca apoyando en todo lo que podemos para construir reparación”, agrega el funcionario.

Asistencia a la Víctima en Morón
Damián Cardoso y el intendente Lucas Ghi: el Municipio destina recursos propios para asistir a víctimas de la inseguridad

Esa política pública cuenta con el aporte de gestión de Emmanuel Terrón, actual vicepresidente del Consejo de Víctimas de la provincia de Buenos Aires, quien aporta su expertise profesional y su compromiso personal con la causa. Su historia de vida lo llevó a convertirse en referente de la defensa de los derechos de las víctimas: fue promotor de la Ley de Asistencia a la Víctima y la Ley de Alcohol Cero en territorio bonaerense.

“Los derechos de las víctimas son derechos humanos y el Estado debe asumir un rol activo y reparador”, afirma Terrón como declaración de principios. En Morón, su objetivo es instrumentar un modelo que no sólo reprima el delito, sino que aborde las causas sociales de la violencia. Y que jamás pierda de vista a quienes sufren en un hospital, en su casa o ante la ausencia de un ser amado, con acompañamiento en la ayuda emocional, psicológica, médica y asesoramiento legal. Y, tan importante como todo lo demás, la escucha personal.

Marcelo, el papá de un joven baleado para robarle la moto

“Mi pibe ya está bien. El susto pasó”. Marcelo es papá de un joven de 26 años que fue a jugar al fútbol y, cuando volvía a su casa, dos motochorros ni siquiera le preguntaron quién era: se le acercaron y, para hacerlo frenar, le pegaron un tiro en la pierna. Fue el viernes 28 de febrero pasado sobre la calle Santa María de Oro, en uno de los accesos al Cementerio de Morón, toda una paradoja.

El disparo ingresó en la pantorrilla izquierda y quedó alojada allí, porque los médicos no consideraron prudente operar para extraerla: sólo tuvo lesión muscular. La fecha, además, es muy simbólica: era la previa al fin de semana largo de carnaval, con lo cual su familia lejos de festejar se pasó varios días en el Hospital de Morón a la espera de novedades de la salud del chico.

Asistencia a la Víctima en Morón

La moto nunca la recuperó, pero la familia recibió contención a lo largo de todo el período en que el muchacho estuvo internado y a diario una comunicación para preguntar si necesitaba algo. “Nos ofrecieron remises para trasladarlo en la rehabilitación, pero nosotros podíamos por nuestros propios medios así que no lo aceptamos. Estuvieron en todo momento: no se movieron del hospital hasta que lo asistieron”, recalca el vecino.

Y la otra cara de la inseguridad, que es el sello permanente que queda en las víctimas: el chico dejó de trabajar como camionero con su padre y decidió seguir adelante con un emprendimiento personal (pizzería) y haciendo viajes para aplicaciones. Un cambio de hábito que aquel balazo aceleró.

Víctor, herido de bala en un ataque motochorro

En la madrugada feroz del pasado 6 de marzo, dos bandas de motochorros cometieron delitos similares con algunas cuadras de diferencia. En uno le robaron la moto y balearon en la pierna a un vecino que iba a trabajar, en el otro atacaron a un efectivo de la Policía Federal, que también recibió un tiro en el abdomen.

Víctor fue la primera de las víctimas de aquel raid. Estaba al mando de su Honda Twister 150 cuando, en la intersección de Santa Rosa y Sarmiento, se le atravesaron los malvivientes, que directamente le gatillaron en el pie. La bala ingresó por el empeine y los ladrones huyeron del lugar en las tres motos: las dos en las que circulaban y la recién sustraída al muchacho.

El vecino fue trasladado en ambulancia al Hospital de Morón, en donde recibió las curaciones de rigor. Y también recibió asistencia del Centro de Atención a la Víctima del Municipio: le consiguieron una bota para la rehabilitación y luego muletas para poder empezar a pisar. El apoyo estatal que le otorgaron desde la comuna fue también aportarle un abogado para tramitar ante el seguro el cobro de la moto, ya que la compañía no le daba respuestas.

Ese es también otro formato de atención directa que el Estado en su conjunto brinda a quienes atraviesan situaciones traumáticas. Aunque quizá, y en esto coinciden todas las partes consultadas, lo más importante pasa por la escucha y por tener un teléfono a mano al cual comunicarse frente a la necesidad que pueda surgir.

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