Cornelia de Jesús García de Villalba es simplemente Cuñi: así conocen en William Morris y en todo Hurlingham a esta mujer detallista, leal, servicial y perfeccionista como buena virginiana.
Esta entrañable abuela nacida el 16 de septiembre de 1920 nació en Llajta Mauca, un área rural de la provincia de Santiago del Estero, cuya economía estaba marcada por la estación del Ferrocarril General Belgrano, donde su padre trabajaba.
Cuñi llegó a Hurlingham hace 68 años y se estableció junto a su esposo para formar una familia que hoy se ocupa de cuidarla como ella se merece. Es madre de Raúl (81), Lilia (72) y Jorge (68) y tiene además otros tres hijos del corazón que crió con el mismo amor que le dispensó a los propios. La familia se completa con 11 nietos y 9 bisnietos; el más chico del clan tiene tan solo 2 años.
Cuñi ostenta sus 105 años con orgullo y no es para menos: recibió en su casa a Primer Plano Online de punta en blanco, ataviada con una prenda con brillos, las uñas pulcramente pintadas y detalles de bijouterie. En una conversación animada nos contó algunos de sus secretos de longevidad: “comí muy bien desde chica, pero hoy si me dan a elegir prefiero bailar antes que comer”, cuenta entre risas. Además, asegura que siempre fue una mujer tranquilla que no peleó con nadie y da como ejemplo su buen vínculo con las parejas de sus hijos: “adoro a mis nueras, son como mis propias hijas”.
Entre sus hobbies cuenta su gusto por ver partidos de fútbol, especialmente de la Selección Argentina y Boca Juniors, el equipo de sus amores, que a veces la hace levantar temperatura. También le gusta el boxeo, es fan del reality Gran Hermano y mira algunos noticieros, “pero no tanto, para no amargarme”, reflexiona.
Su salud es de hierro: no toma ningún medicamento y el último chequeo le dio excelente. El médico aseguró que tiene el corazón de una chica de 30; no tiene colesterol, ni alta presión. Usa audífonos y es posible comunicarse con ella a la perfección, manteniendo una charla fluida durante la cual apela a anécdotas del pasado que referencia a medida que van llegando a su memoria durante la charla.
Sus hijos, presentes durante la entrevista, rememoran que hasta marzo del año pasado Cuñi era totalmente independiente. Fue el dengue la que le bajó un poco su vitalidad, ya que debió ser internada y no la pasó muy bien. “Pero no me venció”, interrumpe la abuela de Morris para marcar la cancha y dar cuenta de su energía inagotable.

La enfermedad que pudo gambetear fue el COVID. En tiempos de pandemia no dejaba entrar a nadie a su casa y hasta debió festejar sus 100 años con una multitudinaria celebración en la vereda.
Consultada sobre las cosas que hizo en su vida, Cuñi asegura que fueron muchas: “fui la modista de todo el barrio, cocía mucho para mis vecinas, y era una excelente cocinera especialista en empanadas santiagueñas”, recuerda. Y empalma la charla con sus gustos culinarios de la actualidad: es amante del asado, la pizza y obviamente de las empanadas.
Este domingo Cuñi celebrará sus 105 años con una gran fiesta de cumpleaños en el salón del centro de jubilados de Villa Tesei que le facilitó el exintendente Juan Zabaleta, con quien “somos muy amigos”, asegura. Allí estarán presentes los miembros de su numerosa familia y una gran cantidad de amigos que supo cosechar a lo largo de tantos años, irradiando alegría y el don de gente que es su marca registrada.










