Martín Sabbatella: “reconforta saber que los crímenes de lesa humanidad no quedan impunes”

El exintendente de Morón acompañó la lectura de las sentencias contra Juan Carlos Herrera, José Juan Zyska, Ernesto Rafael Lynch y Julio César Leston, todos integrantes de la Fuerza Aérea que actuaron en centros clandestinos durante la última dictadura militar. “Cada condena es una victoria de la Democracia frente a los que creyeron que podían matar, torturar y desaparecer personas sin rendir cuentas”, reflexionó.

El Tribunal Oral Federal número 5 de San Martín condenó la mañana del martes a 25 años de prisión a cuatro genocidas de la fuerza aérea que secuestraron, torturaron y abusaron de un centenar de personas en Mansión Seré y otros centros clandestinos que integraron el circuito represivo que funcionó en la Zona Oeste del Gran Buenos Aires durante la última dictadura cívico militar.

Las juezas María Claudia Morguese Martín –presidenta del TOF– y Silvina Mayorga, y el juez Walter Venditi, decidieron por unanimidad condenar a los cuatro acusados bajo juicio luego de considerar como delitos de lesa humanidad e imprescriptibles los hechos analizados en el debate que comenzó en agosto de 2024 y se extendió durante más de un año y medio. Los condenados fueron Juan Carlos Herrera, José Juan Zyska, Ernesto Rafael Lynch y Julio César Leston.

Al respecto, el exintendente de Morón Martín Sabbatella, bajo cuya gestión se inauguró la Casa de la Memoria y la Vida, participó de manera presencial en la lectura del veredicto. “Reconforta saber que los crímenes no quedan impunes y que la Memoria sigue activa gracias a la lucha incansable de los organismos y de quienes nunca bajamos los brazos frente al negacionismo o la reivindicación de los genocidas”, destacó.

Fueron 133 las víctimas torturadas en el circuito clandestino de la zona oeste del conurbano bonaerense durante la última dictadura cívico-militar. Por eso, el líder de Nuevo Encuentro calificó como “un día muy importante para los sobrevivientes, para los familiares y para toda la comunidad”. “Cada condena es una victoria de la Democracia frente a los que creyeron que podían matar, torturar y desaparecer personas sin rendir cuentas”, enfatizó.

La Casa de la Memoria y la Vida en Morón

Sabbatella tiene un vínculo profundo e histórico con este proceso. Durante su primer año como intendente de Morón, el 1° de julio de 2000, se inauguró la Casa de la Memoria y la Vida en el mismo predio donde funcionó el centro clandestino. Esa decisión política transformó el espacio en el primero de toda Latinoamérica recuperado para el ejercicio de la memoria colectiva.

Donde ellos torturaron y mataron, cientos de vecinas y vecinos celebran la vida cada día. Eso también es Justicia. Vamos a edificar un futuro mejor porque fuimos y somos capaces de no olvidar y mantener viva la memoria que nos da identidad como pueblo”, valoró el exintendente.

En ese mismo marco, el Municipio impulsó el Proyecto Arqueológico y Antropológico Mansión Seré, desde donde surgieron pruebas enviadas a la Justicia Federal, que desde 2002 llevaron adelante excavaciones que recuperaron los cimientos de la casona, millas de objetos y testimonios que reconstruyeron la materialidad del horror.

Ese trabajo científico llevado adelante por un grupo de arqueólogos y antropólogos, encabezados por la arqueóloga y ex directora de Derechos Humanos del Municipio, Antonella Di Bruno, se convirtió en prueba judicial contundente: la recuperación de pisos, mayólicas y estructuras permitió a los sobrevivientes identificar con precisión los espacios de detención y tortura.

“Nosotros pusimos a disposición de la Justicia Federal todo lo que investigamos. Esa fue siempre nuestra obligación: que la verdad tuviera sustento, que los testimonios de los compañeros y compañeras tuvieran respaldo material”, recordó Sabbatella.

Juicio lesa humanidad

El resultado de ese trabajo se materializó en una serie de juicios históricos. Este es el cuarto juicio, que comenzó en agosto de 2024, y unificó dos causas e incluyó 133 víctimas de toda la Subzona 16 -los partidos de Morón, Merlo, Moreno, Ituzaingó y Hurlingham-, un territorio que la Fuerza Aérea dominó con una metodología represiva tan brutal como la del Ejército y la Armada, aunque durante mucho tiempo invisibilizada.

“La Mansión Seré fue el corazón de ese circuito. Y nosotros siempre supimos que no alcanzaba con recuperar el espacio: había que condenar a los responsables. Eso es lo que se está completando ahora”, concluyó Sabbatella.

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