Una modalidad delictiva en auge, otro crimen de un hombre al que drogan y duermen en su propia casa y una investigación judicial que termina, un año después, con la detención de otra mujer acusada de integrar banda de viudas negras.
El hecho fue descubierto el 23 de junio de 2024 cuando el hijo de Luis María Schroeder, alertado porque el hombre, de 72 años y dueño de una empresa de fabricación de hidromasajes, no respondía los mensajes ni se podía comunicar con él, se acercó hasta el domicilio ubicado en la calle Mármol al 200, entre Camili y Rivadavia.
Ya en el interior del barrio cerrado Terrazas del Sol, el familiar encontró a su papá tirado en el piso del baño, atado de manos y pies, y ya sin vida. De inmediato llamó al 911 para informar de la situación y una comitiva policial se dirigió a la vivienda. Allí se constató el fallecimiento producto de una muerte violenta.
La causa originariamente tramitó en la Fiscalía Nº 2 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, desde donde se tramitaron las primeras medidas de prueba para esclarecer el hecho. Y así, mediante cámaras de seguridad públicas y privadas, pudieron establecer que la víctima llegó a su vivienda a las 19.52 de aquel día a bordo de la camioneta Chevrolet Amarok de su propiedad.
Las tres detenciones que permitieron esclarecer el caso
Ingresó con la joven como acompañante, con la que había acordado una cita por la aplicación Tinder. En el interior del barrio transcurren poco menos de tres horas hasta que a la joven se la ve salir por una puerta lateral del complejo. Y regresa, un minuto después, acompañada por otras dos mujeres. Ya en la madrugada del día siguiente, a las 2.33 de la madrugada, se observa cómo esa camioneta ingresa al Acceso Oeste.
Lo que la investigación pudo probar es que al hombre primero lo drogaron y luego lo golpearon salvajemente. Quizá le exigían que diga dónde tenía dinero en efectivo, eso no se podrá saber. Lo que sí es que la golpiza fue tal que terminó en un homicidio. Además, según pudo saber Primer Plano Online, la víctima ya tenía antecedentes de hechos similares: le habían robado dos veces de la misma manera en otro domicilio de Pacheco.
El primer detenido en el expediente judicial fue Brandon Ezequiel Benítez (23), el conductor de una Fiat Fiorino en la cual las dos mujeres que acompañaron a la viuda negra llegaron hasta las adyacencias del domicilio de Schroeder. Lo identificaron por ese rodado mediante el anillo digital de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y luego por la antena del celular que le sustrajeron a Schroeder. Además, sus huellas dactilares aparecieron en un televisor que se llevaron de la casa.

A Schroeder también le sustrajeron, además de la camioneta, el celular IPhone, dinero en efectivo, un arma calibre .9 milímetros, un fusil de asalto y otros objetos de valor. Y fue justamente Benítez quien, en su declaración testimonial, contó quiénes era dos de las mujeres a las que trasladó al lugar. Es una adolescente menor de edad (M.N.P. 17) que, vaya casualidad, está detenida en otra causa idéntica ocurrida en Tigre.
La gravísima imputación que pesa sobre la banda y la viuda negra que resta detener
Esta madrugada, agentes de la DDI Moreno-General Rodríguez, a cargo del comisario mayor Federico López, y de la División Robos y Hurtos Zona Norte de la Policía de la Ciudad, bajo la órbita del subcomisario Santiago Ojeda, detuvieron en la villa Zavaleta, del territorio porteño, a la segunda sospechosa.
Se trata, según consignaron fuentes de la investigación, de Clotilde Beatriz Lezcano (18), a quien le imputan ser una de las dos mujeres que ingresó junto a la viuda negra cuando la víctima yacía inconsciente. El pedido lo realizó la fiscal Alejandra Piqué, de la UFI Nº 6 de Moreno, quien trabajó la causa con el secretario de la Fiscalía, Sebastián Dileo.
La calificación que enfrentan estas tres personas detenidas es gravísima: homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, por ser criminis causae en concurso real con robo agravado por su comisión en poblado y en banda y por suministrar estupefacientes a la víctima. Para la justicia el caso está esclarecido: resta la detención de la viuda negra que llegó con el hombre a la casa, que ya está identificada.











