Ituzaingó: la polémica condena contra el vecino que persiguió a ladrón y lo mató de un balazo en la cabeza

Para la justicia, Lucas Nazareno Bigolín cometió un homicidio culposo. Es decir, corrió por varias cuadras al sospechoso, le gatilló por la espalda con un arma que portaba ilegalmente y el resultado muerte fue un accidente porque no se pudo probar el dolo de querer matar. El ahora condenado cumple arresto domiciliario en su casa.

La justicia de Morón condenó por homicidio culposo a Lucas Nazareno Bigolín, el sujeto que persiguió a un joven que había saltado la reja de su casa con intenciones de robar una bicicleta y lo mató de un balazo por la espalda en la intersección de las calles San Fernando y 26 de Abril de Ituzaingó.

El hecho, que tuvo una fuerte repercusión pública, ocurrió el 28 de agosto de 2023. Todo comenzó cuando el hermano de Bigolín, Matías, llegó a su domicilio de la calle Peredo al 1500 y encontró en el patio delantero de la finca a Federico Córdoba con intenciones de llevarse el mencionado rodado.

Ante los gritos de la víctima, el frustrado ladrón fugó corriendo del lugar y fue seguido por el dueño de la casa a bordo de su VW Passat negro por la calle Concejal Sequeira en dirección a Camerucci. A esa persecución se sumó Lucas, quien viajaba en una moto FZ de color roja.

Crimen en Ituzaingó
Los hermanos Bigolín se entregaron en la sede de la Fiscalía Descentralizada Nº 2 de Ituzaingó luego de estar prófugos un mes

Al llegar a la esquina del crimen, un disparo ejecutado “a pocos metros de distancia” según consta en el expediente, ingresó por la región occipital y salió por la región frontal de su cabeza de la víctima fatal, lo que provocó su muerte pocas horas después en el hospital Posadas, al que fue derivado en ambulancia. Ese disparo fue ejecutado por Lucas Bigolín.

Los dos hermanos prófugos tras el crimen y el juicio abreviado contra Lucas Bigolín

Los dos hermanos estuvieron prófugos de la justicia por varios días hasta que finalmente se entregaron. Poco después la fiscal que intervino en la investigación, María Laura Cristini, dispuso que Matías quede al margen de la causa cuando confirmó que el autor del disparo fue el otro imputado. Ahora el caso llegó a juicio.

Cuando se acercaba la fecha del debate, pese a que la defensa del imputado había pedido un juicio por jurado finalmente los abogados Joaquín Casabayó y Gonzalo Falco optaron por el juicio abreviado.

Allí, tras el ofrecimiento de pruebas de rigor -en todas las instancias con la participación de la mamá del joven fallecido como víctima- el fiscal Hernán Alarcón pidió al juez Osvaldo Cedarri, del Tribunal Oral Criminal Nº 2, que Lucas Bigolín sea condenado a la pena de 11 años de prisión.

La figura legal que correspondía al caso, según la teoría del Ministerio Público, fue que se trató de un homicidio simple cometido con el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra. En la escala penal de 8 a 25 años había solicitado algo más de la mínima. Sin embargo, el juez decidió otra cosa.

Cuál fue la condena para Lucas Bigolín por el crimen de Federico Córdoba en Ituzaingó

El juez a cargo del expediente determinó que Bigolín fue responsable de los delitos de homicidio culposo y portación ilegal de arma de guerra. Según el fallo, no se pudo establecer el dolo homicida del acusado, es decir, su intención de matar. Por eso el monto de la pena que, en rigor, es alta para la escala posible (los culposos parten de los tres años de prisión).

El dato, además, es que Bigolín seguirá cumpliendo la pena en su casa, porque la Cámara de Apelaciones de Morón le otorgó la morigeración con arresto domiciliario. Ahora, los defensores del condenado avisaron que harán reserva del recurso de Apelación para presentarse en Casación: consideran que su cliente debe ser sobreseído.

En caso de que el tribunal de alzada confirme la pena, como es de cumplimiento efectivo, deberá completar lo que resta en un establecimiento penitenciario. Además, Bigolín fue condenado a pagar las costas del proceso judicial y recibió una inhabilitación especial para ser legítimo usuario de armas de fuego por el término de siete años.

Como sea, le salió barato al condenado hacer justicia por mano propia: mató de un balazo por la espalda a un sujeto que no le representaba ningún peligro y la pena que recibió fue asemejable con un siniestro vial. Polémico cuanto menos. Y un mensaje a hay que medir cómo recibe la sociedad que la justicia.

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