Se conoció la identidad del hombre que murió a bordo de un patrullero en Merlo tras un episodio que investiga la justicia para intentar determinar si se trató de un caso de violencia institucional.
El fallecido fue Miguel Ángel Cuellar (30), quien según dictaminó el informe preliminar de la autopsia murió a raíz de “una hemorragia cerebral sin fractura”, señalaron fuentes judiciales consultadas por Primer Plano Online.
“No es ningún resultado concluyente. Todo queda supeditado a las demás pericias que se realizarán, incluso para saber si había ingerido alguna sustancia que pudo haber provocado el cuadro”, agregaron los voceros. Ese trabajo pericial está en manos de personal de Gendarmería Nacional.
Lo que el fiscal Juan Cruz Bamonte, a cargo de la Ayudantía Fiscal especializada en Violencia Institucional intenta establecer es qué hizo Cuellar en las horas previas al intento de ingreso a la vivienda de la calle La Prensa al 100, de San Antonio de Padua, en donde un sargento del Ejército Argentino lo redujo con gas pimienta.
“Fue el dueño de la casa quien llamó al 911 para avisar que un sujeto había ingresado tras saltar la reja perimetral y lo redujo arrojándole gas pimienta en la cara. Así el agresor depuso su actitud violenta”, describieron los voceros al reproducir el testimonio de la víctima, en este caso, el propietario de la finca.
El traslado en el patrullero y la llegada sin vida al hospital
La víctima del hecho, que observó todo por las cámaras de seguridad de su casa, salió hasta la puerta con intenciones de hacerlo deponer su actitud. “Estaba muy exaltado y casi queda enganchado en la reja”, fue su descripción sobre el momento. Mientras esperaba la llegada de la Policía es que decidió arrojarle el producto en la vista.
En esas circunstancias, al llegar el móvil del Comando de Patrullas, el sujeto fue aprehendido y esposado. Los dos efectivos lo cargaron en la parte trasera de la camioneta policial y lo trasladaron hacia la comisaría para tomar sus datos y avanzar en el respectivo informe y comunicación a la justicia, que iba a determinar los pasos a seguir.
Sin embargo, durante el trayecto el detenido “pateó las puertas del patrullero y pegó cabezazos a la reja de separación” del habitáculo del conductor. Así lo explicaron las fuentes consultadas para la elaboración de este artículo. Por eso, al llegar a la comisaría 2ª de Padua, el jefe de Turno constató que el sujeto estaba en estado de inconsciencia y ordenó que el mismo vehículo, del cual nunca bajó, lo lleve al hospital Eva Perón, de Merlo, a donde ingresó sin vida.
Todos los agentes que actuaron en el procedimiento están identificados e interviene también en la causa la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense, que no adoptó ningún temperamento con los policías.










